Lawrence Weiner: Escrit en el vent

Arte
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Lawrence Weiner: Escrit en el vent

Aviso para navegantes: hay que saber inglés para entender esta exposición. Lawrence Weiner es autor de tres aforismos que cambiaron la historia del arte contemporáneo: “El artista puede construir la obra. La obra puede ser fabricada. La obra no tiene por qué ser construida”. Según Weiner, el arte no necesita ningún soporte físico, hay suficiente con comunicar la idea. Bien, esto o algo muy parecido ya lo decía Salvat-Papasseit en 1921... pero en catalán.

Lawrence Weiner (Nueva York, 1942) parece un tipo de Diógenes moderno. Pulula con una dignidad sostenida por su larga barba blanca. Tan blanca como el atrio del Macba, de donde sobresale ‘Some objects of desire’ (2004), pieza clave instalada –o grafiada– hace tres años.

El visitante, proveído de un buen nivel de inglés –o, como mínimo, de un diccionario–, necesitará cierta paz espiritual antes de encarar esta exposición. Se trata de leer unas frases normalmente construidas en capitales sin serif –supongo que para evitar distracciones–, trazos mínimos y algunos collages. Primero, hay que entender el significado de las frases y, entonces, abordar el conjunto gráfico. Siempre teniendo en cuenta que se trata de esbozos de pensamientos que acabarán –o no– materializados en notas y obras. En resumen, el espectador debe acabar habitando este fenómeno.

Estamos ante una exposición insólita, porque se trata de la primera vez que Weiner muestra sus dibujos. Esto también conforma una deliciosa contradicción, porque no encaja mucha en la voluntad del artista por lo tangible. Pero tampoco hay que ser radical. Ahora mismo tenemos delante del mercado de Santa Caterina una escultura banco de Weiner, ‘Forever & a day’, instalada durante un año a cargo de la ArtAids Foundation. Y en la avenida Mistral, la escultura homónima, encargada y adquirida dentro del programa que Glòria Moure –¿dónde estás, Glòria?– comisarió para la ciudad.

El mismo Weiner ha concebido la gráfica de la exposición, basada en un trazo tan seco como contundente, y en la colocación de los dibujos en agrupaciones que parecen pensadas por una mente constructivista. El orden no es cronológico, no tendría sentido. Y los soportes refutan el frescor y la inmediatez de determinadas concepciones: papel caligráfico, planos de ciudades, envoltorio de tabaco u hojas de periódico, entre otros. Si habláramos en lenguaje musical, estaríamos ante una serie de variaciones el principal valor de las cuales es su carácter ligeramente variable.

Por Ricard Mas