Maniobra de Perejaume

Arte
  • 4 de 5 estrellas
0 Me encanta
Guárdalo
Maniobra de Perejaume
©Marçal Folch

Si os cuento de qué va esta exposición, me quedaré corto. Las palabras son insuficientes. Podríamos titularla 'Mapa subterráneo (uno de muchos) del arte catalán (pero no de todo)', 'Introducción al pensamiento perejaumià' e incluso 'Hay muchas maneras de montar una exposición.' Pero seguiríamos quedando cortos... y quedaríamos un tanto pedantes. A ver, Perejaume es uno de nuestros creadores más interesantes. Artista plástico, poeta y ensayista, ha construido en el Museo Nacional una reflexión sobre determinados valores del arte catalán alineando una serie de piezas de época, autoría y disciplina dispersas, pero que juntas conforman lecturas enriquecedoras.
Coge unos dibujos inéditos de Joan Miró –el artista más representado en la exposición–, de cuando iba a aprender en la academia de Francesc Galí. El maestro les hacía tocar un objeto, a veces tan sencillo como una patata, con los ojos cerrados, y se lo hacía dibujar partiendo de las sensaciones táctiles. Al lado, pone unas manos dibujadas en la década de 1960 por Antoni Tàpies. Y unas manos cortadas de Federico García Lorca. Y un brazo de la gegantessa de Olot, del maestro Ramon Amadeu, tallado en madera en 1816. La mano como sujeto, protagonista artístico, también objeto y, mágicamente, poseedora de los valores de lo que toca. Delante, una serie de cuadernos y fichas meteorológicas de Ramon Fontserè, la mayoría de la década de 1930, el ojo científico como observador del paisaje, no muy diferente de las anotaciones excursionistas de Jacint Verdaguer. Y el pie de la Virgen, también el del artista, como medida. Tras Miró, el arquitecto Josep M. Jujol, discípulo de Gaudí, Tàpies y Dalí dejan sentir su aliento en la nuca del visitante.

Por Ricard Mas

LiveReviews|0
1 person listening