Vol rasant

Arte
  • 3 de 5 estrellas
0 Me encanta
Guárdalo
Vol rasant
©Susana Solano

Ha tenido que pasar una década para que la artista Susana Solano, considerada la heredera putativa de los grandes maestros de la escultura en España, como Eduardo Chillida, Jorge Oteiza o Juli González, vuelva a exponer en su ciudad natal. 'Vol rasant' es una exhibición para ir cabizbajo, sólo de esta manera, mirando de rodillas hacia abajo, se pueden contemplar la quincena de obras que, realizadas entre 1988 y 2011, parecen brotar de tierra ('África') o fusionarse con los rodapiés ('A Philip Guston I ').
La escultora construye, en una horizontalidad casi extrema, espacios simbólicos, incidiendo en lo que queda oculto y en lo que se muestra ('A-2/207, 5'). Crea contenedores con formas abstractas y volúmenes macizos de gran formato que ocupan casi la totalidad del espacio transitable de la primera planta de la Fundación Suñol.
Desde nuestra mirada cenital, los materiales robustos con los que suele trabajar (hierro, acero, aluminio, tejido metálico) parecen perder sus propiedades y se convierten ligeros ('Kapokier') y frágiles ('Don José I'). Además de elementos industriales, el artista modela a su gusto vidrio, PVC, cordel o mimbre, como en el caso de la majestuosa canoa 'Oromo III'. Mezcla y ensambla materiales diversos, enjaula fotografías ('Scène 1 - Premier tableau'), enlazando gestos que lo acercan al minimalismo escultórico.
'Vuelo rasante' se completa con una serie de piezas en vertical. Una serie de fotografías, 'Vergüenza tomada', nos sitúa en la orilla del mar; también se incluyen dibujos y collages, 'Giotto'; dos vitrinas con esculturas de pequeño formato que emulan las más monumentales y un vídeo, 'Con nombres', que se centra en lo que se esconde y en lo que se revela. El conjunto se presenta como un paisaje abierto a múltiples lecturas e interpretaciones. Se pueden intuir intenciones, propuestas de visión dirigida, pero, en definitiva, se trata de un mundo hermético que Solano no tiene muchas intenciones de desvelar tan fácilmente y donde cada pieza reclama una hermenéutica a medida, alejada de cualquier miedo y prejuicio.

Por Aina Mercader

LiveReviews|0
1 person listening