El somni. Una òpera en 12 plats, un banquet en 12 actes

Museos e instituciones, Arte y diseño
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El somni. Una òpera en 12 plats, un banquet en 12 actes

La cocina catalana de vanguardia es el equivalente, hoy en día, a las aportaciones que a principios del siglo XX llevaron a cabo artistas catalanes como Picasso, Miró o Dalí. Ferran Adrià lo entendió y, cuando fue tentado a participar en la Documenta de Kassel, decidió ofrecer una simple mesa en ElBulli. Nada de claques ni operetas. ¿Artistizar lo que ya es arte? Los hermanos Roca acaban de tomar, justamente, el relevo mundial de Adrià. Y este hecho coincide con una extraña iniciativa de los Roca con Franc Aleu producida por Jaume Roures de Mediapro. Se trata de una ópera-documental. El plató es el Arts Santa Mónica: hay una mesa redonda rodeada de proyecciones en vídeo de imágenes sintéticas. Los comensales se comen un plato en cada acto -doce, como los apóstoles, o el zodiaco-, mientras todo se sincroniza: música, imágenes, interactividad, diseño y camareros.
Hay un vago guión con influencias wagnerianas, y música de prestigiosos compositores e intérpretes como Jaume Pla o Sílvia Pérez Cruz.

En la rueda de prensa, escucho alguna crítica demagoga: "Con la crisis que hay, y ahora asistimos como espectadores en las migajas de un banquete". Mi crítica es más demoledora: sin haber asistido a la cena, ni haber visto ninguna filmación, la exposición me demuestra que la adición de varios factores no siempre da como resultado una suma. Como ópera, prefiero un buen partido en Can Barça, con bocadillo de butifarra, cánticos multitudinarios y goles de Messi. Y perdonad la 'boutade'. Pero una serie de platos donde se proyectan imágenes y recetas, y un plató a oscuras con la mesa-médium, por mucha tecnología que incorpore, no transmite emociones.

Venimos de una religión creada en torno a una mesa, canibalismo simbólico incluido. O sea que somos conscientes de lo que conlleva el entorno representado en esta muestra. También herederos de un pensamiento que venera a Platón, autor del diálogo filosófico 'El banquete'. Y con este bagaje cultural, ¿todo lo que puede presentar un director escénico y artista visual de la categoría de Franc Aleu, con la ayuda del todopoderoso Jaume Roures, los canonizados hermanos Roca, y un grupo de compositores es una triste exposición experiencial? Ufff ... El comisario explicaba que, durante la cena, alguno de los ilustres comensales lloró. Me lo creo. Yo mismo he bautizado con lágrimas unos ravioli con carne asada en Torino. Pero de ahí a hacer una exposición...

Por Ricard Mas

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