Vogadors/Architectural Rowers

Museos e instituciones, Arte y diseño
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Las exposiciones de arquitectura son peligrosas. No es que haya peligro de recibir un golpe de ladrillo, es que son muy difíciles de explicar. Tan difíciles que no hay suficientes fotografías y vídeos, ni con unos cuantos textos divulgativos. Es el caso de esta muestra concebida para la Bienal de Arquitectura de Venecia 2012, impulsada por el Institut Ramon Llull. Y como todo lo que va vuelve, se ha reciclado en un montaje para el espacio artístico de la Fabra i Coats; un espacio agradable, bien comunicado con metro y que, espero, se convierta pronto en un nuevo centro de peregrinaje artístico barcelonés.

Volvamos al concepto. Explicar la arquitectura –bien, desplegar un panorama de las nuevas tendencias arquitectónicas en Cataluña y las Baleares– en un contexto de crisis aguda de la construcción es un espectáculo más duro de roer que una película de Lars von Trier. Los arquitectos son unos personajes fundamentales. Según como, más importantes que cualquier otro tipo de creador. Ponemos, por ejemplo, un músico y un pintor. Si hacen una mala obra, la arrinconan. Pero si un arquitecto hace un edificio feo o incómodo o inútil,  lo tenemos que sufrir durante diez o veinte lustros. Además, hay que tener en cuenta que el arquitecto debe satisfacer las órdenes del cliente o promotor. Que peligro, ¿verdad?

Un arquitecto es un filósofo que escribe monumentales tratados de estética, sociología, estilo e incluso sentido común. Para el caso se han elegido arquitectos que responden al concepto de ‘vogadores’, un término extraído de una frase del escultor vasco Jorge Oteiza, que explicaba la paradoja según la cual los vogadores hacen avanzar la nave mientras reman mirando atrás. En fin, lo que toda la vida habíamos llamado 'ex memoria spes'.

La exposición, que muestra nueve obras, concreta cada creación en una instantánea de gran formato, una serie de procesos de proyecto y obra mediante una mesa de trabajo que da cuenta de técnicas, materiales, estrategias y registros del proyecto, y los principios que han guiado cada obra refigurados mediante un objeto de nueva creación.

Nueve equipos de anticalatravas que trabajan el detalle, que emplean materiales humildes, baratos y reciclables, que reconstruyen casas o amplían institutos de educación superior con respeto al usuario, con mucho amor al sentido común y a la tradición popular. Ahora bien, todo lo que he escrito, todo lo que seleccionó el jurado, podría ser papel mojado. Habría que preguntarles a los habitantes de estos espacios qué opinan. Y es que el arte nos cambia la vida.