David Seoane

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Guárdalo

En un mundo corrupto e injusto donde triunfan los sinvergüenzas y los que menos se lo merecen, el caso de Rubén Seoane es ejemplarizante y alentador. Hasta hace cuatro días todavía corría por la pista del Moog, interesándose más por los temas que sonaban que por distracciones más mundanas, hasta que alguien descubrió que pinchaba, y muy bien. Fiel a la causa del vinilo y con un criterio propio innegociable, se ha convertido en uno de los residentes del Moog, y en una pieza clave de sus noches.