Sexo y cine de autor: esto no es porno

Siete películas que demuestran que Lars von Trier no es el primero en convertir el sexo explícito en cine de culto

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Rocco Siffredi a 'Anatomia de l'infern'

Rocco Siffredi a 'Anatomia de l'infern'


El estreno de 'Nymphomaniac Vol. 2' revolucionó los cines. En el film hay mucho lío: 'bondage', sado, pederastia y muchas partes impúdicas a la vista. Pero, decidme, ¿os parece que es pornografía? A nosotros no. Lo que hizo Von Trier forma parte de una larga tradición de obras maestras que han hecho temblar el pulso de los más puritanos. Aquí tenéis un breve repaso de 7 momentos esenciales de este género de largo recorrido que año tras año ha sacado lo peor de los más moralistas. Aviso: este artículo contiene culos.


1

El huevo o la japonesa

El clítoris gutural de Linda Lovelace no fue el único milagro anatómico de la década de los 70. En Japón, Nagisa Oshima rodó ‘El imperio de los sentidos’, una tragedia sexual con sado selvático donde un señor con ideas de bombero introdujo un huevo de corral recién escaldado por un agujero de su mujer que no me atrevo a nombrar, delante de cámara. La pobre, al ver desaparecer tan delicioso alimento útero arriba, es agachó entre sollozos y, haciendo fuerza, expulsó el huevo, como una gallina ponedora.

2

Sexo en Nueva York

Esto no tiene nada que ver con Sarah Jessica Parker. Ella ni siquiera se quitaba el sujetador cuando hacía el amor. Hablo de Joe Dallessandro y su miembro, un referente de los años de la Factory desde que Paul Morrissey le dedicó no una película, sino una trilogía, donde este pupilo de miembro colgante era un chapero yonqui que hacía esquinas por el East Side. Mítica la escena de la primera parte, 'Flesh', en la que el muy generoso se dejaba tocar por una especie de Matusalén con gafas de pasta. Aquí no enseñaremos su entrepierna, pero no podemos dejar de exhibir su culo.

3

La minga de De Niro

Bertolucci se ganó la reputación de escandaloso el mismo día en el que, por culpa de 'El último tango en París', los censores del tardofranquismo dejaron de consumir mantequilla para siempre. Cuatro años más tarde todavía la montó más grande: en 'Novecento', una prostituta epiléptica masturbaba a Robert De Niro y Gérard Depardieu, una mano en cada lado, sin una triste sábana que tapara el espectáculo. Por suerte, aquí la dictadura ya había tocado a su fin.

4

Así acabó Léaud

Pocos saben que aquel niño que corría por la playa al final de 'Los cuatrocientos golpes', el Antoine Doinel de las películas de Truffaut, es decir, Jean-Pierre Léaud, acabó como acabó: interpretando a un director porno en horas bajas, con el pelo grasiento como una pierna de cerdo y demasiado teñido de negro. El film era obra de Bertrand Bonello. Se llamaba 'Le pornographe', y una parte sensiblemente elevada del cásting eran profesionales de la industria pornográfica. Como los dos que tenéis en la imagen.

5

Rocco descarga

No es que el pene descomunal de Rocco Siffredi sea una novedad para nadie. A pesar de esto, a más de uno se le removieron las tripas cuando 'Anatomía del infierno' de Catherine Breillat la mostró en todo su esplendor, pantalla completa, en la sección oficial de la Berlinale.

6

Cacas y monjas

Si alguien se siente ofendido por la vagina sangrante de Charlotte Gainsbourg que augura la segunda parte de 'Nymphomaniac', aquí van dos momentos tan clásicos como desagradables: aquella mezcla salvaje de cagadas y enculadas del Salón de Pasolini y la estampa de Vanessa Redgrave jorobada, con las faldas del hábito arremangadas, montando a pelo encima de un cirio dorado durante la orgía sacrosanta de 'Los demonios' de Ken Russell.

7

Los de la bañera

Para que no se diga, acabaremos un poco románticos, gracias a Winterbottom y la escena de coito acuático de '9 songs', una historia de amor que, como todas las que vale la pena disfrutar, tenía sus subidas de temperatura. Al final, el sexo es parte de la vida. Y la vida parte del cine. Entonces, ¿a qué viene tanto escándalo?



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