Joan Miquel Oliver escribe una comedia

El letrista de Antònia Font publica 'Un quilo d'invisible'

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Joan Miquel Oliver © Maria Dias

Joan Miquel Oliver © Maria Dias


"Ya me has dado el titular", le decimos. "¿Cuál?", nos pregunta. "No te lo pienso decir", replicamos. "Piensa que, de todos modos, no leeré tu entrevista", remata. "Necesito un director", asumimos, derrotados. "Esto también lo digo porque la gente pensará: este se atreve con todo. No me atrevo con todo. Hago lo que puedo hacer", replica. Joan Miquel Oliver lleva ocho entrevistas y no está para tonterías. Letrista de Antònia Font y escritor eventual, debutó en la novela hace cinco años con 'El misteri de l'amor', que "tuvo mucho más éxito del que esperaba". Ahora tiene otra idea que le ronda la cabeza, incluso ha empezado la segunda novela, pero conocer a Mané, hace tres años, le hizo ver con otra luz: la del teatro. Y el resultado es 'Un quilo d'invisible'.

Mané es el hombre que le pintó su estudio del barrio de Santa Clara de Palma. El inicio de la obra, nos explica Oliver, son "de bon de veres". "Esto de engañar a la decoradora mezclando un color, esto de la pareja que discute por un color y él convence al 'tío' para que lo pinten como quiere la mujer ", añade Oliver. Acto seguido crea el elemento mágico -la pintura que hace que las cosas, y la gente, se vuelvan invisibles - y la trama -la posibilidad de robarle un millón de euros a la vecina, la sufridora señora Esclaramunda-, en medio de un lío de faldas típico de la comedia clásica. Pero lo mejor es el antídoto: el gin-tonic. Cuando los personajes descubren que si se beben un chupito de pintura invisible, se convierten en invisibles, enseguida ven que un buen gin-tonic les devuelve la visibilidad. "Es buenísimo esto del antídoto. Lo saqué de un capítulo de 'Tom & Jerry'. Y si el antídoto es una bebida espirituosa, mucho mejor... todos acaban con una buena borrachera y es más divertido", se recrea.

Ya sabemos que está cansado, pero se lo tenemos que preguntar. ¿Qué harías con un kilo de pintura invisible? "Ir a espiar. No lo sé... Lo vendería. Se pagaría súper bien en el mercado negro. Es ilegal. Lo cortaría y lo vendería. De un kilo sacaría una tonelada. Y en lugar de invisible, la gente se volvería un poco más pálida", dice con sorna.
Una de las cosas que nos ha sorprendido de 'Un quilo d'invisible' es que Oliver abandone el 'mallorquín', para utilizar el estándar. "Lo he hecho así -alto y claro -. Me han corregido alguna falta de ortografía. No sé. Hice el 'El misteri de l'amor' así como lo hice porque en aquellas circunstancias lo tenía que escribir de esa manera, porque era una especia de diario personal".

Oliver es un culo inquieto y quizá, en esta vida, sólo le queda plantar un árbol. ¿Dirigirás tú la obra si llega a escena? "No, no. Yo  puedo escribir una obra de teatro, pero no la puedo dirigir. He ido al teatro, como espectador, y he visto infinidad de recursos que me han sorprendido, desde la obra más sencilla a la más complicada. Y no puedo explotarlos porque no los conozco. Necesito un director"... Uf, pensaba que no lo diría, que no llegaríamos a ninguna parte. Ahora sólo falta que un teatro quiera una gran comedia. A él le gustaría el TNC, puestos a pedir. Al final hasta harán negocio.

UN QUILO D'INVISIBLE

Joan Miquel Oliver
Empúries
124 pág. 16 €


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