Santiago Lorenzo, un fracasado camino al éxito

Después de 'Los huerfanitos', Blackie Books recupera 'Los millones'

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Santiago Lorenzo

Santiago Lorenzo


En el 97, Santiago Lorenzo vivía en un séptimo con vistas al paseo Imperial de Madrid que se caía a trozos, y no tenía un duro. Acababa de endeudarse hasta las cejas para salir adelante con 'Mamá es boba', su primera película, y lo único que tenía a mano para tapar las goteras del techo era una ingente cantidad de abonarés. "Pasaba un momento horroroso, de drama económico sideral -clama el tipo-. Estuve tentado de lanzarme por el balcón y acabar con todo". En vez de eso comenzó un guión que nunca se rodó. "Como ves, la lista de mis fracasos es larga". Pero éste no fue tan estrepitoso: por lo menos, inspiró su novela debut, 'Los millones'. Unos meses después de 'Los huerfanitos', los de Blackie lo han reeditado.

Jordi Costa dijo una vez que Santiago Lorenzo es uno de esos hombres capaces de levantar una catedral con lo que otro ha tirado a la basura. "Bueno, quizás una catedral no -se nota como por dentro le sube una sofocación-. Pero me mola mucho hacer maquetas. Incluso tuve alquilado un estudio con un socio, en la zona más truculenta de Madrid, de aquellas de putas a veinte euros. Éramos una especie de empresa ". De acuerdo con su suerte, quebraron. No es sorprendente que tenga debilidad por los 'losers' de gama baja. Es el caso del Francisco García de 'Los millones', un tipo más pobre que una rata que gana la primitiva pero, como no tiene DNI, no la puede ir a cobrar. Y el premio son 203 millones de las antiguas pelas.

Pero Santiago Lorenzo no cree en la suerte. Como mínimo, no en la del juego. "En la vida he visto nada más triste que las colas que a mediados de noviembre comenzaban a formarse en la administración de lotería Doña Manolita, cuando tenía sede en la Gran Vía -sigue-. Me parecía demencial". Hablando de la diosa fortuna, ¿hemos dicho que el tal Francisco es terrorista? Pues sí, de los GRAPO, el más anecdótico de los grupos armados que se formó en la Transición. "Yo no sé casi nada, de los GRAPO -se disculpa-. Tuvieron una relevancia mínima en la historia. Es por eso que, obviando la parte violenta, me siento tan identificado". No esperábamos menos.

Fue un año difícil, el 97. Aparte de reventarle los bolsillos, la odisea de 'Mamá es boba' no cayó bien a todos. "El primer artículo que leí en un diario me acusaba de ser un gilipollas y un desgraciado mental -recuerda-. Ahora ya no me afecta, pero en ese momento fue como cuando tienes trece años y te dicen que no te la casques ". Su carrera de cineasta se acabó con la segunda película, 'Un buen día lo puede tener cualquiera', pero le quedaron un montón de ideas que todavía pueden tener salida. "Son mis espinillas -dice-. Si alguna me hace mucho daño, lo tengo claro, la convierto en una nueva novela y punto". Así es como, por fin, este pobre fracasado ha encontrado el camino al éxito.
LOS MILLONES
Blackie Books
203 pàg. 21 €

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