Todos los reportajes de libros

Los artículos sobre literatura de Time Out Barcelona

0

Comentarios

comments.add +

Reportajes y entrevistas recientes

Libros de vampiros que te helarán la sangre

¿Hartos de chupasangres bobos? Repasamos los vampiros literarios más malvados de la historia

Novedades de otoño

Aquí tenéis las novedades editoriales más esperadas de este otoño

Librerías infantiles

5 espacios de lectura para los más pequeños

10 sitios para leer (resguardados)

Cafeterías y librerías perfectas donde leer acompañado de un buen café

Librerías de culto

Unas nos encantan por su especialización, otras por su larga historia o porque siempre encuentras lo que buscas

Nuestros libros 5 estrellas

Los imprescindibles de la temporada

15 rincones para leer

Locales y sitios de Barcelona para perderse tranquilamente con un libro

La epopeya de Gonçalo Tavares

'Viaje a la India’ es una revisión de 'Os Lusíadas'

Junot Díaz, con ritmo caribeño

El Pulitzer nos habla de su último libro 'Así es como la pierdes'

Las batallas de Rafael Chirbes

'En la orilla' es una de las mejores novelas del año

Santiago Lorenzo, del fracaso al éxito

Después de 'Los huerfanitos', Blackie Books recupera 'Los millones'

Nueva novela de Pere Rovira

'Les guerres del pare' es una novela rural, con contexto histórico y mucho sentido del humor

Eddie Campbell en el Londres victoriano

El dibujante de 'From Hell' reedita su gran obra maestra

El pastel de Jonathan Dee

'Los privilegios' es una novela sobre los 'happy few'

El crimen de Erri de Luca

Fue camionero en la antigua Yugoslavia, i ahora nos da una gran lección de literatura jiddisch

La marea de Lluís Foix

Uno de los libros que agotaron existencias en Sant Jordi

El regalo de Manuel Vilas

El autor de 'Los inmortales' publica una novela con mucho sexo

Alessandro Gallenzi, un pobre editor

El editor Alessandro Gallenzi publica 'Bestseller', una sátira sobre el mundo editorial


Reportajes anteriores

Rafael Chirbes y su mundo de batalla

'En la orilla' completa el díptico que abrió 'Crematorio' y se posiciona como una de las mejores novelas del año Nadie es demasiado joven para morir hoy, ni tan viejo como para no poder vivir un año más. Lo dijo el bachiller Fernando de Rojas en 'La Celestina', en un de sus momentos de éxtasis petrarquiano. Rafael Chirbes me recuerda el sabio proverbio para darle a nuestra conversación sobre prosa lúbrica y carne magra un aire un poco más erudito. "Yo soy muy poco freudiano -se presenta-, pero cada vez estoy más seguro que los libros los escribe el subconsciente". No soy el primero que le escucha esta frase. Lo confesó hace unos tres años en un ilustre artículo titulado 'La estrategia del bumerang', prólogo de una especia de 'Per què llegir els clàssics' de la literatura hispánica -de Cervantes a Max Aub- llamado 'Por cuenta propia'. La lección es esta: lo que hemos leído es una parte inseparable de lo que somos, oculta en algún rincón de la trastienda. "Yo, para ser honesto, me siento más a gusto hablando de mis escritores preferidos que de mis novelas -se encoge-. La novela te obliga a hacer el ridículo, como un saltimbanqui que le pide paso al riesgo". En este caso, hoy estamos en el centro de la carpa: la excusa de esta deliberación anárquica es la publicación de 'En la orilla', un libro brutal en todas las acepciones posibles del término. "Pero yo lo acabé con muchas dudas -dice Chirbes, rechazando mis elogios -. De hecho, estuve a punto de pedirle a Jorge Herralde que

Alessandro Gallenzi, un pobre editor

El editor Alessandro Gallenzi publica 'Bestseller', una sátira sobre el mundo editorial Corría el rumor de que en los años 90 había escrito una novela que se llamaba 'Grand tour'. Intentó publicarla en Italia, pero todos los editores le cerraron la puerta en las narices. Ahora es él quien trabaja rechazando manuscritos. Alessandro Gallenzi es el fundador de tres editoriales británicas, además de un novelista con sentido del humor.El protagonista de 'Bestseller', Jim Talbot, también escribió un libro titulado 'Grand tour'.Con eso me he quitado un gran peso de encima: 'Grand tour' acaba de salir en Gran Bretaña. Lo que pasa es que le he cambiado el nombre. Ahora se llama 'Interrail'. Yo fui un poco como Jim. No tengo catorce novelas inéditas, pero antes de trasladarme a Londres sí que intenté ser un escritor famoso.Entonces, ¿Jim Talbot eres tú?En parte, sí. También hay en él parte de algunos individuos que me he encontrado a lo largo de mi carrera de editor. Tengo uno en la cabeza, un tal Ian Dale, que cuando abrimos Hesperus Press llamaba cada semana. Había escrito unos diez libros, todos inéditos. Cuando entendió que no nos interesaba dejó de molestar. Diez años después me llegó un paquete con los libros autopublicados. La psique del escritor es bien extraña.¿Por qué?Antes había una idea de posteridad. Keats quería ser uno de los mejores poetas de la historia. Pero ahora vivimos en un mundo cínico, ya no creemos en el futuro. Por eso se ha hecho tan difícil descubrir nuevos

Paolo Giordano da un giro anatómico

El autor de 'La soledad de los números primos’ publica 'El cos humà'

John Irving contra el mundo

El escritor norteamericano presenta 'En una sola persona'

Deporte, esperma y esputo

Una aliteración para hablar de 'L'art de la defensa', la primera novela de Chad Harbach

Kirmen Uribe nos explica qué es 'Lo que mueve el mundo'

El gran poeta vasco presenta su segunda novela El hijo de Kirmen Uribe nació a la edad de trece años en un restaurante, comiendo pizza. Así nos lo explica en un poema extraordinario, tierno y cargado de humor, que incluyó en su primera novela, 'Bilbao-New York-Bilbao', publicada en 2008. "La paternidad siempre ha sido muy importante para mi", me dice, cuando le recuerdo un par de versos que se me ha ocurrido memorizar para la ocasión, ¿Qué ocasión? La publicación en castellano y catalán de su segundo novela, 'Lo que mueve el mundo' dedicada a todos los niños de la guerra que entre mayo y junio del 1937 salieron del puerto de Bilbao rumbo a Gante. "Cuando era pequeño, mi madre me hablaba de estos pequeños que habían sido acogido por familias belgas cuando el País Vasco sufría las bombas", me explica Kirmen. En mi casa siempre ha habido una especial obsesión por transmitir la historia vasca". Decidió escribir una novela sobre los niños que se marcharon de refugiados justo después de la destrucción de Guernica cuando una serie de casualidades lo llevaron hasta Carmen Mussche, hija biológica del escritor flamenco Robert Mussche. "La fui a visitar a Bélgica -recuerda Kirmen-. El primer día que pisé su casa supe que quería hablar de ella y de su familia. Creo que fue gracias a una pizarrita que tenían en la entrada, con el dicho latino non vobis, sed vos, que me hizo sentir dentro de su mundo". Hubo otros motivo, igual de poético y de cara a la investigación infinitamente más prá

Albert Forns escribe 'Albert Serra'

El chico del cárdigan rojo quería hacerse pasar por el cineasta de Banyoles. Presenta 'Albert Serra (la novel•la, no el cineasta)’ Cuando Orson Welles rodaba su acojonante 'F for Fake' faltaban 10 años exactos para el nacimiento de Albert Forns. No soy un virtuoso del cálculo mental, ni mucho menos, pero esta resta tan sencilla como innecesaria se me va repitiendo una y otra vez mientras el tal Forns hace ruiditos de succión con los labios enganchados en el borde de una taza de té. La explicación no tiene ningún misterio. Acabo de leerme 'Albert Serra (la novel·la, no el cineasta)', la obra con la que Forns ganó el Documenta a finales de noviembre, y vengo con un tema preparado: la mentira, la falsificación, el engaño. "No te equivoques, este libro es muy veraz", contesta, con una cara ten serie que da miedo. Seis meses atrás a penas sabía nada de Albert, a parte de que en el indómito universo de las redes sociales se daba a conocer con el seudónimo de Rirkrit Tiravanija, y que en el avatar de Twitter tiene una especie de bodegón hecho con una botella de Mistol. Gracias a 'Albert Serra' he sabido una cosa: Rirkrit Tiravanija es un artista real, que nació en Buenos Aires y se dedica a cocinar fideos compulsivamente. "No soy partidario de la suplantación de identidades -dice Forns-. Lo que pasa es que mi vida no es lo suficientemente interesante, así que cuando quiero hablar de mí mismo me escondo detrás de la espalda de alguien importante". Alguien como Albert Serra, direc

Bioko, el retorno de Marc Pastor

El autor de 'La mala dona' envía a Moisès Corvo a África en su novela 'Bioko' Quien más quien menos, todos hemos jugado a los soldaditos. Durante el tardofranquismo, lo que molaba era unos madelmans vestidos con el uniforme de los batallones británicos en las trincheras de Somme, con sus guerras de felpa y los cascos como un plato de sopa girado. La mayoría de los que vinimos después abandonamos las aficiones cuando ya nos sentíamos demasiado viejos para seguir montándonos historias con aquellos enfundados en una armadura de centurión romano. Otros pasaron al siguiente nivel pintando figuritas de Warhammer. Pero Marc Pastor no es como ningún otro. Vaya donde vaya, él siempre lleva en el bolsillo un stormtrooper articulado de medio palmo de altura, preparado para disparar su furia robótica y defender los sueños del Imperio Galáctico. Llego al Pipa's Club a la hora convenida y me lo encuentro con los pulgares aferrados a una insignia de Batman que lleva clavada en la delantera del cinturón. Su amiguito pocked-sized está encima de la mesa. "Lo he llamado Louis, por Louis C. K., un gran cómico -me explica-. Soy muy fan de la serie". Supongo que tener aspecto de androide no es razón suficiente para privarlo de ser cristianamente bautizado. En cuestiones de culto a Georges Lucas me declaro tirando a agnóstico, pero Marc me enseña que el bicho tiene una expresividad humanoide increíble. No tengo más remedio que maravillarme y darle la razón. De todas formas, yo venía a visitarlo po

Daniel Clowes no es un superhéroe

El dibujante norteamericano crea a un tirillas adolescente con muchas capacidades en 'El rayo mortal' Una pregunta dirigida a todos los lectores hombres: de pequeños, ¿nunca habíais tenidos fantasías de superhéroe? No estoy hablando de fantasías altruistas de evita la colisión de la Tierra contra un meteorito, o de conseguir la paz mundial. Si no de aquellas en las que, a base de hacer crujir dientes y rencos, conseguíais una súbita fuerza bruta que os permitía plantarle cara al chulo del patio del colegio. Este es, al menos, el caso de nuestro entrevistado, el autor de cómicos norteamericano Daniel Clowes (Chicago, 1951). Su nuevo cómo, 'El rayo mortal' (Mondadori), parte de esta premisa: un tirillas adolescente de Chicago, hacia finales de los 70, descubre que fumándose un cigarro consigue una fuerza sobrehumana. Y que es capaz de convertir una pistola de plástico sacada de un bote de cereales en un rayo aniquilador. Quien conozca a Clowes -el gran autor de cómics alternativos, perdón, novela gráfica, de su generación, dibujante y guionista con un talento para resaltar los elementos grotescos de la realidad y la cotidianeidad de lo que es sobrenatural- ya se puede imaginar que no estamos ante un cómic de superhéroes contemporáneo. Es decir, de aquellos al estilo Kick-ass que, envueltos con toques de realismo, aseguran deconstruir la figura del superhéroe, pero en realidad reeditan la eterna historia del bueno contra el malo con excelentes guiones. No. Cuando le pregunto a

Marcos Ordóñez: un hombre con mucha memoria

El escritor y crítico de teatro vuelve a la Barcelona de los años 60, la de su infancia Marcos Ordóñez tiene una memoria de elefante. Mientras divide sus esfuerzos entre un trozo de tortilla de patatas y un bocadillo de longaniza, me explica que un día, para entretener a sus amigos, empezó a recitar con puntos y comas los diálogos de 'Los chicos de Preu.' "Esto es por alguna cosa que me echaron de pequeño en la paella -bromea-. Y mi hermana es peor: lo retiene todo con precisión fotográfica, como Carrie Mathison en 'Homeland'". Aprenderse el guión de una película de Pedro Lazaga es menos absurdo de lo que parece. No olvidéis que es el título que lanzó la breve carrera de Camilo Sesto en la gran pantalla. Pero ha sabido encontrar salidas más provechosas a su don. No sé si es casualidad o golpe de efecto. Una semana después de hacer un tributo al fantasma de Sharon Tate vía un libro de Joan Didion, Ordóñez actualizó su blog recomendando el 'Res no s'oposa a la nit' de Delphine de Vigan a todos aquellos escritores noveles que quisieran estrenarse en la crónica familiar sin caer en actitudes compasivas ni posturas de afectación. Lo vi justo cuando empezaba la segunda parte de 'Un jardín abandonado por los pájaros', el último libro de Ordóñez, una maravilloso retorno a la Barcelona de su infancia, a de los años 60, y en el piso que sus abuelos tenían en la calle San Gil, en pleno Raval. Ve por donde voy. "Mi casa era mucho más alegre y napolitana que la de Delphine -me dice -. P

Cristian Segura, el incordio de la zona alta

Este hombre de buena familia presenta su segunda novela, 'Ciment armat' Cristian Segura es el único socio del Real Club de Polo capaz de dejarse ver en público con una mancha de pasta de dientes blanca incrustada en el jersey. Cosas del papel. Conoce de primera mano la hoguera de las vanidades que arde en la zona alta, las miserias de quienes mueven la pasta en esta ciudad, pero va hecho un cromo igual que un delator de narcotraficantes de barriada. Un error estratégico: es un incordio que pasaría desapercibido en el Baltimore de 'The wire', pero no entre los feudos de la clase acomodada. Cualquier día de estos algún pez gordo le enviará un sicario para que le rompa las piernas. "Me es igual, no tengo hijos -responde-. Sólo una novia, y es muy espabilada. Si me matan sabrá seguir adelante". Ya dicen que el Upper Diagonal no tiene nada que envidiarle a Las Vegas. Hemos quedado para hablar de su segunda novela, 'Ciment armat', sórdido retrato de un tiburón inmobiliario que después de establecer dominios en la Vall de Ruda se esconde en Tailàndia de las amenazas de sus acreedores. "No hace falta que te vayas a Valencia ni a Pozuelo de Alarcón para encontrar una trama especulativa -me explica Cristian-. Hay mucho euro catalán por el mundo". Su genio del fraude y la estafa es Tino Casanovas, una piraña de los negocios y fiel del Opus a media jornada que empezó a afilar su espíritu saqueado robándole los postres a los nichos del colegio. "Yo me he cruzado con muchos como él... Pi

Diario de Enric Casasses

Enric Casasses recupera dos textos de 1980 escritos en Suecia En 1980, Enric Casasses no era ni escritor ni poeta, sólo escribía. Esto nos lo dice él mismo, medio sonriendo, con esa cara de estar tomándote el pelo que el autor gasta a menudo. En 1980 se fue al sur de Suecia, a Escania, con una amiga de entonces que él la llamaba criatura de luz, o Ljusbarn. Se sentaba en el porche de la casa y escribía, hasta que se le acabó la pasta y se vio obligado a trabajar, y en esa región de Europa tocaba recoger fresas. "Fresones", remarca Casasses. ¿Cómo eras entonces?, Le repetimos. "Era más libre", remarca. No había publicado ningún libro y apenas empezaba a colaborar en prensa. Seguro, sin embargo, que llevaba el pelo largo, estaría igual de delgado y sería un poco menos sabio que ahora...La cuestión, sin embargo, es que Casasses perdió el poema adjunto al dietario. Un texto largo, formado por versos pentasilábicos que es Casasses en estado puro. Y que demuestran que la poesía, para él, representa la dimensión pública de su obra, lo que construye para dar a conocer. Por eso nos sorprende mucho más su prosa, rica, matizada, de gran capacidad discursiva. "Es mi dimensión privada", dispara. "No es que me plantease si el dietario podía interesar, sino si estaba enseñando demasiadas intimidades", añade. Entonces, sufrió "un conflicto moral" y comenzó a enseñar 'Diari d'Escània' a diestro y siniestro, con el poema 'Univers endins' adjunto. Hasta que, de una casa a otra, lo perdió. U

La fascinación por Pekín de Francesc Parcerisas

Parcerisas viaja a Pekín y vuelve con el dietario 'La Primavera a Pequín' bajo el brazo El 25 de noviembre de 1861, Victor Hugo volvió de China y envió una carta al capitán inglés Butler, donde le decía, lisa y llanamente, que franceses e ingleses eran unos bárbaros-habían arrasado el Viejo Palacio de Verano de Pekín-, y que, contrariamente a lo que podían pensar entonces, la civilización no eran ellos, sino los chinos. Más de 150 años después, un poeta catalán, "un poco comunistoide", como él mismo admite, se fue un mes a Pekín para impartir unas clases y volvió a Barcelona fascinado. Hugo escribió Expedición a China. Francesc Parcerisas, 'La primavera en Pekín'. "Me gustó mucho darme cuenta-dice Parcerisas-que no sabía nada, que estaba en un lugar donde todo lo que sucede, todas las razones por las que pasan, no las conocía. Hemos vivido tanto de espaldas a un continente que es enorme y que nos da muchas vueltas en muchas cosas y que tiene una historia súper larga, que de pronto muchos de nuestros juicios de valor quedan en entredicho". El autor se fue a Pekín a mirar, a aprender, no como un Naipaul que va por el mundo dando lecciones. Además, como nos dice él mismo, China no es un lugar donde hubiera querido ir. Pero que le invitaran a vivir allí cambió las cosas. No hay que olvidar, sin embargo, que Parcerisas ya tradujo hace años los poemas chinos de Ezra Pound, Catay, y que la conexión con el gran poeta norteamericano ya le había acercado un poco a la cultura oriental

Etgar Keret: Una oda al pastrami

Esto no es una reflexión gastronómica, sino el resultado de una conversación con el escritor israelí más popular del momento. 'De repente llaman a la puerta' es su último libro de relatos Sí, he dicho pastrami. Para los que limiten su dieta a la butifarra blanca, me refiero a ese tipo de roast beef rumano rebozado con pimienta y movidas aromáticas que sólo se considera auténtico cuando las láminas parecen cortadas a mordiscos por un pastor alemán. Y sí, soy consciente de que empezar una digresión literaria uniendo Horacio con la cocina kosher tiene sus riesgos: puedo ser acusado de plagiar algún ágil orador de Hyde Park o, en el mejor de los casos, al heredero de una familia de judíos ortodoxos de Brooklyn que se esté psicoanalizado porque ha perdido la fe. Pero tiraré hacia otro lado. A finales de noviembre, el New Yorker publicó un relato de Etgar Keret que se titulaba así, pastrami, y no tenía nada que ver con la gastronomía de los países del Este. Bocadillo de pastrami es un juego que Keret y su mujer se inventaron para distraer a su hijo de siete años un día que las alarmas antiaéreas los sorprendieron conduciendo por las afueras de Tel Aviv. "El protocolo dice que si oímos el aviso debemos tumbarnos en el suelo-me cuenta-. Nosotros decidimos colocarnos en posición sándwich, los unos sobre los otros ". La cosa fue más o menos así: los dos adultos hicieron de rebanadas de pan-el de centeno es el más usual, pero se tolera el uso de otros cereales-para que el pequeño creyer

Manuel Vicent y la transición según Suárez

'El azar de la mujer rubia' condensa el último reto insolente de Manuel Vicent: explicar la transición desde la nebulosa memoria de Suárez Si pudiera elegir, ahora estaría rebanando la carne de uno de los lechones andrajosos y con la cola erecta que han hecho que el Mesón de Cándido sea el templo de la gastronomía peninsular durante 80 años seguidos. Bien regado con una botella de Ribera, para celebrar a lo grande. Y me llevaría a Manuel Vicent para animar la sobremesa. "Adolfo Suárez y el rey se hicieron amigos así, ante aquel cocinero rechoncho y con la nariz congestionada que trinchaba la carne de cerdo con un plato de porcelana-me cuenta-. Hacían la comida y se iban a correr en moto por los caminos de cabras de la sierra ". Dice el sobado tópico que la realidad supera la ficción. Cierto: no es necesario leer Valle-Inclán para saber de qué va el esperpento. Después de Aguirre el magnífico, trepidante novela sobre el segundo marido de la duquesa de Alba, Manuel Vicent se propone otro reto insolente: explicarnos la transición desde la nebulosa memoria de Suárez, que hace tiempo que vive retirado en una finca de la Florida, en las afueras de Madrid, con un alzheimer en estado avanzado. "Ya no sabe ni cómo se llama-suelta el autor-. Es un hombre que ha perdido su historia, un héroe que en otras épocas fue llamado a limpiar de basura las cuadras del franquismo, y que ahora deambula en un bosque lácteo poblado por fantasmas con nombre y apellido ". El libro, El azar de la mujer

Llucia Ramis reflexiona sobre la infancia

En 'Tot allò que una tarda morí amb les bicicletes' la autora reflexiona sobre el abandono de la infancia

Octavio Augusto según John Williams

John Williams narra la historia del ascenso al poder de Octavio Augusto

Víctor Nubla llena Gràcia de marcianos

Una historia de ciencia ficción con marcianos, drogas y un epicentro en la plaza del Raspall

El largo camino que emprendió Matsuo Bashô

En 1689 Matsuo Bashô emprendió un viaje para seguir el recorrido de los monjes nómadas de Japón

Jesús Carrasco se lanza a la 'Intemperie'

La primera novela de Jesús Carrasco es una magnífica fábula sobre un niño que escapa de casa con un trozo de queso y un pedazo de pan Si nunca te encuentras tomando un café con un bigotudo al estilo William Faulkner como Jesús Carrasco, tienes dos opciones: o le preguntas qué cuidados da al generoso matorral que lleva bajo la nariz o le hablas de literatura norteamericana. Y aunque la primera opción me tienta, me hago el decoroso, evito las conversaciones sobre jardinería y opto por pedirle qué opinión le merece Cormac McCarthy. "Espero que la muerte me pille leyendo La carretera", es su respuesta, contundente y cortante, acompañada de una pequeña confesión: "Ningún otro libro ha conseguido hacerme llorar". Nació en Badajoz, pero cuando tenía cuatro años su familia se trasladó a un pueblecito de la provincia de Toledo donde los raíles del tren estaban colocados encima de las zarzas, y la única distracción eran los westerns que TVE emitía durante la sobremesa del sábado. "Todos mis veranos estaban marcados por los cortes de agua corriente-me cuenta-. Parecerá que te hable de la Guerra Civil, pero en muchas zonas de la península esto seguía siendo habitual en los años 80 ". Lleva la vida rural en las venas. Jesús Carrasco todavía no tiene un nombre conocido. Su primera novela, Intemperie, acaba de llegar a las librerías. Es la gran apuesta de Seix Barral para esta temporada, una magnífica fábula sobre un niño que se escapa de casa con un trozo de queso y un corteza de pan en e

Frantz Delplanque y la jubilación de los sicarios

El escritor francés vuelve a sumergirse en el mundo del hampa en su última novela, 'Un gramo de odio' La gracia de ejercer de asesino a sueldo es que después de los 65 lo único que te harán liquidar serán las bandejas de ostras que te servirán cinco veces al día. Dónde va a parar, esto es mucho mejor que un plan de pensiones! Pacharán, pescado fresco, una buena colección de vinilos y todo sin que tengas que someter a la política de ahorro de los pensionistas. Al francés Frantz Delplanque, esta imagen le hacía reír. "Tenía en mente la imagen de un sicario retirado en un pueblo de costa que se pasea con un gorrito igual que la del Capitán Haddock", me cuenta. El nombre de este verdugo jubilado es Jon Ayaramandi, ha cometido una treintena de crímenes a lo largo de su carrera y dice que le gustaría morir con Tired of being alone de Al Green de fondo. El libro, Un gramo de odio, da información crucial sobre el mundo del hampa. Ahora sé, por ejemplo, que cualquier gángster que ame el arte tendrá una reproducción del revólver de Andy Warhol enmarcada encima de la chimenea. Y si el pincho no es analfabeto, junto a los libros de Ellroy guardará, bien a la vista, el Blackburn de Bradley Denton. "Yo lo leí hace 20 años y me enseñó mucho sobre humor negro", me dice Delplanque. El lector más hábil ya se habrá dado cuenta de que no vamos en serio. Estamos hablando de una parodia del polar clásico. "No tengo por qué esconderlo: Tarantino es una de mis grandes influencias-afirma-. Y no, tod

Cuando Ben Lerner salió de la estación de Atocha

Josep Lambies hace una entrevista un poco erudita y muy dispersa a Ben Lerner, un gran escritor americano Ernest Hemingway no habría sido la mitad de lo que fue si el año 1937 no hubiera desembarcado en España como corresponsal para la North American Newspaper Alliance, junto al cineasta holandés Joris Ivens. Las guerras no gustan a nadie, ya lo sé. Pero todavía hay algún romántico aborigen de las orillas del Kansas que después de leer Por quién doblan las campanas? se ha apresurado a coger un vuelo trasatlántico. Son colgados como Ben Lerner. "No entiendo cómo hizo para divertirse tanto-comenta el pobre hombre, -. Quizá es que en aquella época todavía no había tantos perseguidores de los toros ". Es probable que estuviera encendiéndose un peta de aquellos que te aturden en la primera chupada mientras hacía el lagarto en la azotea de su piso de la plaza Santa Ana en el momento en que un grupo de elegidos yihadistas hacía explotar cuatro trenes de cercanías. El 11 de marzo de 2004 él residía en Madrid. "Ser americano en un país extranjero es una putada, y más aún cuando hay una catástrofe de estas dimensiones", espeta. No olviden, queridos lectores, que Hemingway vivió de cerca el desarrollo de la batalla de Segovia. Y por colocado que fuese, Ben Lerner tampoco se quedó indiferente: su primera novela se llama Saliendo de la estación de Atocha. Vamos a trompicones, de un tema a otro, sin perder la lucidez. "Soy un poco como el Quijote, un tipo que vive de ilusiones literarias,

Las lecturas que han marcado el 2012

Josep Lambies habla de sus libros favoritos, o no tanto, de 2012. Si tenéis alguno pendiente, os sentiréis culpables Nada se opone a la noche Estaba convencido de que todo francés que se propone escribir un libro sobre su madre acaba convirtiéndose en un Albert Cohen residual y lloricón. Pero a finales de verano dejé sobre la mesita de noche la última novela de Delphine de Vigan, y a estas alturas ya he salido de mi error. Habla de su madre, sí, pero el libro es cáustico, riguroso, nada tramposo y, por si esto fuera poco, extraordinario. John Williams Pareceré muy carroza si os digo que una de las revelaciones de la temporada tiene cerca de medio siglo? Me refiero a Stoner, uno de los mejores títulos que ha dado la novela de campus anglosajona, publicado por primera vez en 1965. Pero también me refiero a John Williams, su autor, olvidado por caprichos del azar durante muchos años. Visto el éxito de la primera apuesta, los de Edicions62 recuperarán otro de sus títulos, August, a principios de 2013. El éxito del fracaso Meses atrás Enrique Vila-Matas me contaba que en una ocasión le invitaron a participar en un congreso sobre el fracaso. Si no hubiera recibido tan irreverente invitación, tal vez no habría escrito Aire de Dylan, y-no tengáis duda-nos habríamos perdido una buena. Poco después del encuentro, asistí a la presentación del libro más divertido que he leído este año, Los huerfanitos. Santiago Lorenzo hablaba de las penurias que atravesó el accidenta

¡Atención a los nuevos libros ilustrados!

Os presentamos una selección de los últimos libros ilustrados que no os dejará indiferentes. No sabréis si leerlos o ponerles un marco y colgarlos en la pared El Gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald Sospechosos millonarios como Jay Gatsby, flappers envueltas en el humo de los cigarrillos como Daisy Buchanan, y una Nueva York atareada en su babélico ascenso hacia el reino de los cielos. Hace poco los de Sexto Piso me dieron una alegría publicando los dibujos póstumos de Baudelaire. Y ahora me salen con una edición ilustrada de la novela de Fitzgerald. Una delícia.   La cápsula del tiempo, de Miqui Otero Nueva proeza de los de Blackie Books. Estáis en una estación de metro. De fondo, el ridículo cartel "está totalmente prohibido bajar a la zona de vías". Y, mierda!, Hay un móvil sonando en los raíles. ¿Qué hacéis? Si desobedeceis las proscripciones, pasad a la página 105. Si dejáis que el teléfono muera aplastado, a la 158. Coincido con Miqui Otero: el 5 de enero es lo más parecido al Desembarco de Normandía que se haya visto. Disseny, de Ewa Solarz Utilice un exprimidor de Philippe Starck o uno de los chinos, el zumo de naranja le sabrá siempre igual. Pero no me obligueis a decir cuál prefiero. Y más ahora, que con el ocurrente catálogo de diseño de Coco Books me he convertido en todo un erudito en el tema. Sabíais que Starck creó la patente mientras comía pulpo con limón? Cultura general, camaradas. Las crónicas de Wildwood, de Colin Meloy Colin Meloy, letrista y cantante d


Otros usuarios dicen

0 comments