Sílvia Pérez Cruz, 2008-2012

Los 5 años clave para la cantante más importante de su generación

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Sílvia Pérez Cruz

Sílvia Pérez Cruz Ivan Moreno


En los 5 años de vida de Time Out Barcelona tengo la sensación de haberla visto convertirse en quien es ahora: esa chica el nombre me encontraba en todas partes, cantando Bill Evans, con Llama, Las Migas y Javier Colina, y ha sido la gran artista de su generación en nuestro país, sin distinción de estilo, porque a Sílvia Pérez Cruz (Palafrugell, 1983) no se la puede encasillar de esta manera. Se nos dio a conocer con la voz, la que le sale de los pulmones, del corazón o de las entrañas, quién sabe, quizá ni ella misma. Pero llegó a un punto en que tuvo que ponerla al servicio de sus propias canciones, primero sólo en directo, en los conciertos en los que la acompañaba Refree, y el año pasado con el debut de su proyecto personal, 11 de noviembre, uno de los mejores discos editados en 2012, si no te fíes de mí, hacedlo de Jamie Cullum, que lo recomendó.

Silvia me da la razón: los últimos cinco años han sido "los más bestias" de su vida. "En estos cinco años soy madre y mi carrera-después de terminar los estudios en la ESMUC-comienza a acelerarse. El disco-dedicado a su padre, fallecido en 2010 - es un resumen de esta etapa, me había sacarlo para dar espacio a lo que venga detrás. Pero ahora estoy contenta, todo el trabajo está dando resultados. Me siento limpia, empiezo una nueva etapa y me encanta esa sensación ".

Dice Silvia que a ella hay que verla hablando, que no se gusta cuando lee lo que ha dicho. Y ahora soy yo quien le da la razón a ella: cuando te habla te atrapa, como lo hace cuando canta, con esa capacidad sobrenatural que tiene de meterse te bajo la piel. "Sé que la capacidad de emocionar va conmigo, es lo mejor que tengo y lo que no sé cómo se hace-admite-. He tenido que aprender a valorarlo ya darle más espacio, pero la emoción no se puede forzar. Debes darle una hoja en blanco pero no provocarla, porque si no es mentira ".

Ser de verdad
La verdad es la obsesión de Sílvia Pérez Cruz, ser de verdad, como dice ella, y este debe ser el secreto, lo que hace que su voz cale hasta los huesos, lo que dice que no sabe cómo se hace. "Mi objetivo no es llegar a ninguna parte, sino que lo que hago tenga sentido, que sea de verdad y que perdure, buscar la manera que así sea. Esta es mi aventura: ¿qué debo hacer para que siga siendo de verdad".

Y cómo se hace eso? Tome nota: "Lo mejor que puedes hacer es encontrar la propia voz, tu manera de explicar las cosas. La gente quiere cosas diferentes, quiere ver cómo lo haces tú, no lo hagas como otro, porque además es muy difícil que llegues a hacerlo mejor. Todos los estilos los he cantado desde mi filtro, si no, no habría tenido cabida, es lo que me ha permitido hacer cosas ". Y lo que es más importante: "Es lo que te hará más feliz y lo que nos creeremos todos. Tengo la suerte de que cuando yo lo encontré tuve mucho apoyo. A veces debes pasar por lado y no lo sabes. Qué suerte he tenido que en el momento justo me diera cuenta ".

Encontrarla no fue fácil. O lo fue, pero Silvia se quiso complicar la vida. "De pequeña cantaba de una manera, pero cuando llegué a Barcelona mi manera de cantar me dio vergüenza. Lo he recuperada, y tiene mucho que ver con cómo canto ahora, pero me tuve que alejar por volver con parámetros nuevos ". Ahora hace reír pensar que Silvia, que se había formado en piano y saxo, eligiera este último como opción principal para hacer las pruebas de ingreso en la ESMUC.

"La voz ya sabía que estaba, pero entendí que era mi instrumento principal cuando empecé a trabajar, con Las Migas. Tenía 19 o 20 años. Los instrumentos necesitan que los dediques muchas horas, y fue una elección. Si debía elegir, con la voz llegaba a lugares mucho más lejanos y en direcciones muy diferentes ", lugares de los cuales debe regresar después de cada concierto, cuando aterriza entre nosotros, después de volar quién sabe dónde. Así es como lo vive ella.

Sobre el éxito
La música la vivo con pasión y como un hecho íntimo. La repercusión que le conlleva, con naturalidad y agradecimiento. "Soy una persona a la que le gusta hacer algo, y que tiene la suerte de que mucha gente está de acuerdo con su manera de explicarla", dice con tanta sencillez que te convence que nunca le subirán los humos.

Del éxito-su, que considera relativo-lo que le es más difícil es convencer a los demás que no la ha cambiado. "Yo me siento igual, y acabo un concierto y me siento muy pequeña. Terminé el del Liceo allí presentó 11 de noviembre a abril-y me sentía más pequeña que nunca". Y está preparada por si es efímero. "Toda la vida me han dicho que si funcionaba esperara la caída. Hace muchos años que espero la hostia. Siempre me han prevenido, pero yo haciendo".


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