Boris Vian. Construcció d'imperis

Teatro, Musical
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Boris Vian. Construcció d'imperis

Al Círculo Maldà le sienta muy bien el espectáculo de Xavier Albertí y Oriol Genís, 'Boris Vian. Constructor de imperios '. El Maldà, que perderemos irremediablemente en octubre, tiene el aroma, la atmósfera de una decadencia parisina que liga muy bien con las letras de esta recopilación de canciones del polifacético artista francés. Una creación levantada por Albertí como un cabaret literario impregnado del espíritu directo, irónico y luchador de Vian y que vuelve a la cartelera por tercera vez después del estreno en 2003 y la reposición en la Sala Muntaner en 2004 y 2007. No nos encontramos ante un recital a pelo, sino de una dramaturgia en la que el pianista tiene su propio papel y establece una complicidad con el actor y el cantante, y ambos con el público, que disfruta de esta pequeña joya de un género que Albertí domina de cabo a rabo.

He aquí, sin embargo, que en la función del jueves Xavier Albertí no estaba. El porqué, no lo sabemos, y quizás tenía que ver, o no, con la nota del Consejo de Administración del Teatro Nacional de Cataluña, del que será director a partir del 1 de agosto, que aprobaba un presupuesto más bajo y despedía once personas. El hecho es que Albertí es un personaje con unas tablas impresionantes y una manera de hacer muy personal en cuanto a la gestualidad y a la mirada. Efrem Garcia, el pianista que tocaba en el altillo en 'Vida privada', tuvo el atrevimiento de sustituirlo en esta función y se salió con nota. Si a esto añadimos que Oriol Genís no estaba en plenas facultades por culpa de la astenia primaveral, convendremos que la función fue especial, por supuesto diferente. Y 'malgré tout', nos lo pasamos muy bien. Oriol Genís es un actor todo terreno. Es idóneo para este tipo de espectáculo y eso no quiere decir que no sea igualmente eficaz en obras de texto, como lo ha demostrado a las del ciclo T6 (RIP.). Se mete al público en el bolsillo por su absoluta desinhibición, por su socarronería haciendo de cada tema una creación. El espectáculo arranca a ritmo de cha-cha-cha y en pequeños lazos teatrales desgrana la ironía, el sarcasmo del autor, con temas conocidos como 'Hazme daño, Johnny', 'Sangre y fuego', 'Soy snob y La Java de las bombas atómicas ', que retratan una mirada crítica sobre su sociedad. Esta vez, el espectáculo incluye un texto escrito por cuatro alumnos de ESO dirigido al presidente. Educado pero concluyente. ¿Qué futuro les dejará? Espectáculo donde el mínimo detalle importa y donde puede parecer todo improvisado, que funciona por un trabajo impecable en la definición de lo más nimio. Vayan a verlo y pasen una velada parisina.

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