Krapp

Teatro
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Krapp

De Samuel Beckett. Dir. e interpretación: Víctor Álvaro.

¿Quién es Krapp? Un clown, un pobre hombre, un desgraciado, un borracho... Es, seguro, un personaje típico de Samuel Beckett, a medio camino de todo esto, cuyas interpretaciones son libres. Hace seis años, Quimet Pla, bajo la dirección de Jordi Coca, nos lo presentó clownesco, ridículo, simpático. Hace cuatro años, en el Temporada Alta, pudimos ver el montaje original del mismo Beckett con un ex preso de San Francisco, duro, sin metáforas.

Ahora, Víctor Álvaro, en el Almería, se viste de augusto para darle vida y sólo se sale a medias. Tiene el acierto de sintetizar el título original –'Krapp's last tape'– en el personaje, lo que implica reducir la importancia de las grabaciones con las que Krapp recuerda su vida. Sólo usa una, caja 5, bobina 3, de hace 30 años, cuando el personaje tenía 39 años. Y aquí radica el problema: que el personaje que interpreta Álvaro tiene 69 años y él, de hecho, aparenta 39, lo que resta credibilidad a la función. No es que un actor joven no pueda hacer de Krapp, sino que debería haber elegido otra cinta, o haber sacado el trozo donde dice que es de hace 30 años.

El Krapp de Álvaro es un buen augusto, es decir, tragicómico, patético, torpe, hasta que se sienta a escuchar la cinta y, después, hace su última grabación. Pero se muestra indeciso a la hora de llevar hasta el final su propuesta. Es más un Baal brechtiano que un personaje de Beckett. Buen intento fallido.

Por Andreu Gomila

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