La partida o Còctel de gambes

Teatro
  • 3 de 5 estrellas
0 Me encanta
Guárdalo
La partida o Còctel de gambes
La partida o Còctel de gambes

Un vodevil con música es lo más parecido que existe a la opereta. La partida o còctel de gambes de Albert Mestres es lo más parecido a la opereta que ahora ocupa la cartelera barcelonesa. En su versión iconoclasta, libérrima, desenfada, anti-convencional. Una aparente comedia de enredos y carambola múltiple de infidelidades infiltrada por canciones tuneadas y un extraño triangulo metafísico cuyos vértices son Catalunya, Holanda y África. El centro de este conflicto está ocupado por un tipo –arquitecto sin obra– inmerso en una profunda crisis de pareja y de identidad. Un sujeto que irá perdiendo el norte, el trabajo, la compañera, las y los amantes –pasados, presentes y futuros–, los amigos y su autoestima, individual y colectiva.

Una comedia sobre el derrumbe de un castillo de naipes que usa los tópicos del vodevil para jugar a través del lenguaje con el consciente y el inconsciente. Aires de cabaret intelectual de los años treinta y su desinhibido uso de las palabras. Una sutil treta del autor y el director (Marc Chornet) para que el público se distraiga con las andanzas sexuales de los personajes mientras explosiona el cancionero popular catalán con letras que colocan de nuevo a los Pirineos como frontera de la civilización. Como si el protagonista quisiera ser holandés –les suena– y el Pepito Grillo cantarín le recordara constantemente que quizá esté más cerca de África.

Un acorde subversivo de la versión oficial que es lo más estimulante de este ameno espectáculo.

Por Juan Carlos Olivares

Publicado