Marry Me a Little

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De: Stephen Sondheim. Idea: Craig Lucas y Norman Rene. Traducción de Roser Batalla. Dir: Toni Martin. Dirección musical: Xavier Torras. Con: Mone Teruel y Toni Viñals.

El patchwork es una manualidad muy popular en Estados Unidos. Consiste en reciclar retales para componer –a veces– auténticas obras de arte. El musical de bolsillo 'Marry me a Little' de Craig Lucas y Norman Rene utiliza la misma técnica: canciones de Stephen Sondheim descartadas, cortadas, olvidadas o nonatas, unidas para crear una exquisita joya del género. Una sucesión de monólogos interiores cantados cuyo nexo es la soledad. Un hombre y una mujer –vecinos sin saberlo– abandonados a su suerte de single urbano un sábado por la noche en la gran ciudad. Sin planes, sin compañía. Solos con sus sueños, deseos y esperanzas. En el número uno de su lista: el amor, o lo que más se parezca para no sentirse muertos.

La selección musical de Lucas-René para construir la deriva emocional de la obra es impresionante.  Aunque el catálogo de canciones puede variar ligeramente de una producción a otra, el núcleo duro, formado por temas creados para 'Company', 'Follies', 'Into the Woods', 'A Little Night Music' y 'Saturday Night', despliega en poca más de una hora un minucioso retrato de la fragilidad del ser humano. Una cadena de asociaciones –incluso próxima a la idea del montaje de Eisenstein– donde lo que cuenta es la idea que genera la suma de emociones reflejadas en las canciones.

El excelente montaje dirigido por Toni Martín se aparta ligeramente de las habituales producciones de 'Marry me a Little'. Hay una clara voluntad de estilización, de cruzar el realismo de Sondheim con las comedias musicales blancas de la RKO. 'Top Hat' está en la escenografía de Xavi Sastre, en la anécdota que provoca el malentendido y el (des)encuentro de los dos personajes y en el guiño a un posible final feliz, no imaginado por Lucas y Rene. Estilización presente también en recursos tan oníricos como la nube de bombillas que envuelve a los protagonistas en “So many people”.

Una exquisita miniatura que expresa la pasión que Martín siente por el género y que ha trasladado a las dos impecables interpretaciones de Mone Teruel y Toni Viñals. Dos escuelas de canto de diferentes –ella más cercana al jazz y el blues y él a la lírica– con un efecto curioso: a veces la capacidad de trasmitir máxima intensidad emocional no depende de tener o no una gran voz. Aunque los dos están magníficos, Mone saca de muy adentro unos matices de emoción que son el lazo final a este regalo navideño instalado en el Espai Lliure.

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Anna Jato

Meravellosa posada en escena i amb uns intèrprets increibles. Totalment recomenable!!!