No parlis amb estranys (fragments de memòria)

Teatro
  • 3 de 5 estrellas
0 Me encanta
Guárdalo
No parlis amb estranys (fragments de memòria)
©David Ruano

Para el poder la mayoría silenciosa es la mayoría virtuosa. Quien calla, otorga, asiente y consiente. Así se escribe la historia oficial de los pueblos. No todos los silencios son iguales. No es lo mismo diluir la culpa bajo un colchón de silencio colectivo (Alemania), huir de las palabras y de la responsabilidad poniéndote en el último minuto del lado de los malditos (Italia, Austria) o mantener la boca cerrada durante cuarenta años y después perpetuar democráticamente en 1978 la Ley del Silencio (España).
'No parlis amb estranys' de Helena Tornero es un mosaico de historias protagonizadas por esa mayoría silenciosa que sobrevivió a la posguerra y permutó la sinceridad por un Seat 600, una hipoteca y vacaciones en la playa. Un silencio ye-ye, tan falso como los play-back de Escala en Hi-Fi.

La autora y directora prescinde de distancia y bálsamos, renuncia al abismo crítico de Bernhard y las tiritas de humor de Sanzol, convencido en 'Delicades' o 'En la luna' de que la memoria se activa mejor con una píldora dorada. Un texto emocionalmente en primera persona. Implicación que ofrece excelentes resultados cuando el relato se circunscribe a las pequeñas mezquindades: una amiga con un regalo envenenado que llama a la puerta de una mujer que vuelve del pozo de la condena política; el rechazo instintivo a la petición de una inoportuna placa en la fachada de la casa pairal para honrar a los auténticos y desaparecidos propietarios; el secreto de una vida tras la inocente preocupación de una madre (“no parlis amb estranys”). En cambio su posición se tambalea cuando abandona la dimensión de la intrahistoria y se adentra en la crítica trascendente: el discurso del militar y psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera, defensor de la eugenesia por minusvalía ideológica; el curso de cocina española en paralelo al relato de una torturada; la catarsis terapéutica frente a un busto invisible.

Una función afín al teatro-documento, pero matizada por una buscada emotividad que no siempre provoca el efecto deseado. Cuenta a su favor con la complicidad de la compañía del T6 – inseguros refugiados en la Sala Petita– y el hallazgo musical de un madrigal del siglo XVII ('We be soldiers three'), adoptado por los mercenarios escoceses que lucharon en la Guerra de los 30 años contra los españoles y en la guerra civil inglesa que enfrentó a Cromwell con Carlos I. A veces la música lo dice todo.

LiveReviews|0
2 people listening