Smiley, una història d'amor

Teatro
  • 4 de 5 estrellas
0 Me encanta
Guárdalo
Smiley, una història d'amor
Smiley, una història d'amor

Amor y teléfono. Para Jean Cocteau y 'La voix humaine' la ocasión para fijar para la posteridad el monólogo del desamor. Alex se agarra a un teléfono fijo como la protagonista de Cocteau para vomitar su desesperado intento de negar la ruptura. Miedo a la soledad que en esta era de la comunicación y las redes sociales se multiplica dolorosamente. Pero Alex se equivoca de número. El buzón de voz pertenece a un desconocido. Contesta. Se llama Bruno y el conato de drama se convierte en divertida comedia romántica.

Guillem Clua se identifica con los clásicos del género. Aunque reivindique a Howard Hawks, la redonda 'Smiley' le ​​debe mucho más a la regeneración –más o menos indie– aportada por títulos como 'Persiguiendo a Amy', 'Alta fidelidad' o '500 días juntos ' y el uso de atípicos recursos cómicos, como el monólogo interior o la apelación directa al espectador. Qué importa si esta lograda comedia se mira en los años 40 o ayer mismo. Lo que importa es que Clua hace reír y sonreír con una historia de amor, a través de los eficaces malentendidos de los clásicos y los trucos dramáticos de la modernidad. Cuenta con la estimable colaboración de dos actores con una intensa complicidad. Albert Triola despliega un recorrido interpretativo amplio, desde el muro de ternura de Bruno al fregolismo de diversos tipos de la comunidad gay, y Ramon Pujol (Alex) hace un gran trabajo de contenida y sincera sensibilidad, sobre todo en su monólogo inicial, y el que cierra esta recomendable comedia.

Por Juan Carlos Olivares

LiveReviews|0
1 person listening