Un trozo invisible de este mundo

Teatro
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Un trozo invisible de este mundo
Javier Naval
De: Juan Diego Botto. Dir: Sergio Peris-Mencheta. Con: Juan Diego Botto y Astrid Jones.
 
¡Qué gran actor! Qué capacidad para dirigirse a todos y cada uno de los espectadores , que todos son uno con el mismo número pegado al pecho, como si sólo les hablara a ellos. ¡Y qué compromiso! ¡Cuánta verdad! A una interpretación que nace del corazón, del alma, de la convicción, de la rebeldía, de la impotencia, de la reflexión.
Juan Diego Botto ha puesto en este espectáculo mucho de sí mismo para mostrar un retrato del mundo, de la historia de su país natal, Argentina, del drama de la inmigración africana enlazando cinco monólogos en los que habla directamente a los espectadores  Se podría decir que el autor y director no descubre nada nuevo, nada que no nos llegue con la frialdad objetiva de un telediario o de una página de periódico (con fotografía morbosa incluida) o de una entrevista, pero este mundo invisible del que habla es el reverso de la moneda, la cara oscura de la luna de un sistema contra el que no parece haber ningún tipo de revuelta posible, ningún tipo de solución para que las declaraciones internacionales de los derechos humanos, porque las buenas palabras de los políticos, los foros internacionales, sean algo más que un escaparate humanista para tranquilizar conciencias, barrigas satisfechas que colaboran con alguna ONG .
Bien el primero de los textos. Un empleado de inmigración. Sólo un empleado. Todos los espectadores somos inmigrantes con el mismo número. Se dirige a uno. Exhibe el cinismo más insultante, más tremendo y más humorístico que se pueda imaginar. El mundo es como es porque Dios lo hizo así. Cada uno está en su lugar. Y cada uno debe seguir en su puesto para que el sistema funcione. Un discurso de extrema derecha pero inteligente, manipulador, falsamente conciliador, amable. Terrible. Igualmente impresionante el del delator de la dictadura Argentina.
La acompaña la actriz Astrid Jones con la historia verídica de una mujer negra inmigrante en torno a la cual se está instruyendo un proceso criminal, ya que murió por una presunta falta de atención en el centro de acogida de inmigrantes. África. El sueño europeo. La decepción. La soledad. Un texto cargado de dramatismo ofrecido sin sensiblería, un relato apasionante que se hace eco de la historia de tantos y tantos otros. Los invisibles. Los desaparecidos que dijo Manu Chao. Queda claro que si Dios existe, lo deberían despedir.
Puesta en escena impecable de Sergio Pérez-Mencheta que, obviamente, se aguanta sobre el carisma del actor y la buena interpretación de la actriz y con algunos efectos de luz, efectistas pero adecuados. Una función imprescindible de buen teatro. Teatro político para recordar que este es el mundo real y no el que muestran los anuncios de televisión.

Por Santi Fondevila

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