La Taberna Errante

Bares y pubs, Bares de tapas La Latina
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La Taberna Errante

Nos gusta por muchas razones. Y la primera es que se encuentra al margen de ese circuito de tapeo que atraviesa La Latina y que recorren turistas de toda condición cada fin de semana. Está cerca y lejos a la vez. Como si hubiera una barrera invisible a la altura de la Plaza de los Carros. Aún así es más que recomendable reservar mesa si quieres comer/cenar esos días. Un éxito cosechado por la camaradería de barrio que despliegan sus responsables. Serias, atentas, agradables y entusiastas. Segundo motivo por el que nos ha conquistado a nosotros y a muchos vecinos de la zona. Es común verlas compartir conversación y saludos con sus clientes (treintañeros mayormente), ya amigos. Resulta sencillo hacerse fiel a su barra, convertirla en comodín recurrente, incluso en ese “as en la manga”.

Pasada la entrada se abre un saloncito con unas pocas mesas. Es humilde y acogedor. Y con buen tiempo sacan otras cuatro mesas a la calle. No es la terraza más tentadora donde has estado (coche aparcados en tus narices, acera estrecha) pero es un desenfadado oasis cuando el bullicio se apodera de plazas y calles aledañas. Se deja querer. Y tienes a la vista la cúpula de la Real Basílica San Francisco el Grande, la tercera mayor en diámetro de la cristiandad.

Pero, sin duda, el principal anzuelo que nos arrastra como un imán cada cierto tiempo a esta tabernita es… ¡su ensaladilla rusa! Basta una tapa (generosa ración) para descubrir sus virtudes. Como si el punto de textura y sabor hubiera pasado de una generación a otra, como si estuviera ahí desde el principio. Entrad un día y pedidla con un par de cañas. Eso os dará una razonable pista de la mano que oficia en la cocina, de su relación con ese recetario tradicional del que salen también otras de las propuestas que pugnan por convertirse en clásicos de la casa: croquetas y trufas de morcilla. Hay cariño y celo en la elaboración.

En verano, como devotas del producto de temporada y del cambio y para compensar las altas temperaturas, presentan un tiradito de salmón, con salsa de mango y gusto cítrico, un ajoblanco con aguacate y anchoas y una de chopitos (que te devuelven al mar en el que igual te bañaste estas vacaciones). Mantienen su carta habitual pero en formato reducido. Ahí están el pulpo asado, los nuggets caseros, la carne con tomate… Platos para compartir. Platos a los que se sumarán otros nuevos en septiembre. Entonces, buscando aligerar la rutina, nos entregaremos a cualquiera de estos bocados sin pretensiones pero armados de buen producto y experiencia, a alguno de los vinos (bodega mínima pero resuelta) o a su tarta “de la leche” (receta materna y, claro, secreta) y charlaremos sin esas apreturas de locales colindantes.

Por Gorka Elorrieta

Publicado

Nombre del lugar La Taberna Errante
Contacto
Dirección Carrera de San Francisco 8
Madrid
28005
Horas de apertura Mi. a vi. de 19 a 1 h. Sá. de 13 a 17 h y de 19 a 1 h. Do. de 13 a 17 h. Lu. y ma. cerrado
Transporte La Latina (M: L5)
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