Crónicas diplomáticas

Cine, Comedia
  • 3 de 5 estrellas
0 Me encanta
Guárdalo
Crónicas diplomáticas

Bertrand Tavernier no parece, en principio, un cineasta muy dotado para la comedia. Al contrario, sus mejores películas son serias, muy serias, incluso imbuidas de una gravedad casi solemne : 'La vida y nada más', 'La carnaza', ' Ley 627' y 'Capitán Conan' investigan las dinámicas sociales más complejas con un estilo afilado y al mismo tiempo emotivo, a medio camino entre la épica y la crónica sentimental. Por ello, la aparición de 'Crónicas diplomáticas' no deja de ser una sorpresa, dado que en ella Tavernier se acerca a la sátira, la caricatura, con el mundo de los ‘asuntos exteriores' como tema de base.

Basada en un cómic de Abel Lanzac y Christophe Blain, intenta indagar en el funcionamiento de las 'relaciones diplomáticas' desde la figura de un ministro francés imaginario que es más bien un showman, tomando su tarea diaria como un teatro de las apariencias que quiere denunciar la banalidad de la política actual.

Tavernier quiere hacer de esto una gran farsa, y lleva las situaciones y los personajes al límite. Por un lado, todo resulta forzado, exagerado, con un humor grueso y demasiado directo. Pero por el otro, este teatro de marionetas resulta interesante cuando mezcla a Jean Renoir con Billy Wilder y Ernst Lubitsch desde una perspectiva externa: la del joven aspirante a político que llega al ministerio con muchas ganas e ideas. Lástima que a veces sobresalga más el lado Louis de Funes de la ficción y todo acabe siendo un vodevil al más puro estilo francés de bulevar, con muecas, equívocos y carrerillas. Y digo esto porque Tavernier, en fin, no se decide nunca por un tono u otro, y 'Crónicas diplomáticas’ acaba convirtiéndose en un híbrido simpático, pero intrascendente.

Publicado

Detalles del estreno

Duración 113 min.

Reparto y equipo