Star Wars: El despertar de la Fuerza

Cine, Ciencia ficción
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Star Wars: El despertar de la Fuerza

No es sólo un experto homenaje para fans, sino una una pieza enérgica de megaventura 'made in Hollywood' de primer nivel. La esperadísima secuela 'La guerra de las galaxias: el despertar de la fuerza' revive más cosas que la Fuerza. De cada fotograma de la eufórica secuela de JJ Abrams emana el espíritu jovial de culebrón espacial de la trilogía original de George Lucas (ahorraos el segundo trío de cínicas y tramposas precuelas). Y también está imbuida de un humor moderno que a veces lleva la película al límite de la la autoparodia, pero jamás con sarcasmo, ni aunque sea a costa de sacrificar un rato genial.

La rueda no necesita ser reinventada: prácticamente cada punto de la trama y el ritmo de la acción provienen de 'La guerra de las galaxias' (1977) o de 'El imperio contraataca' (1980), incluso hay un sable de luz  tiritando en la nieve. La vida sigue siendo una lata en planetas áridos y desiertos como Jakku, donde Rey (Daisy Ridley, un hallazgo de mandíbula poderosa) vive de rapiñar y vender chatarra de antiguos destructores. En un aterrizaje forzoso llega a su mundo Finn (John Boyega), un soldado imperial expulsado del camino violento al servicio de la malvada Primera Orden por un impulso irrefrenable de hacer el bien. Para darse a la fuga, secuestran el decrépito Halcón Milenario –'La basura nos servirá', dice Rey en el primero de muchos momentos relevantes y emocionantes– y despegan hacia un destino de radicalización en la Resistencia.

Abrams ('Star Trek', 'Super 8'), un maestro de la imitación que revive sin miedo las transiciones en cortinilla y los vuelos espaciales de la vieja escuela de Lucas, aporta un toque sutil a las actuaciones: hay mejores interpretaciones en 'El despertar de la fuerza' que en toda las películas de Star Wars juntas. BB-8, un droide similar a una pelota de fútbol que actúa como si fuera el primo charlatán de WALL-E, quizás es el mejor de la banda, un nuevo hito en las máquinas expresivas del cine (y un guiño al amor de Lucas por los inventos friquis). Harrison Ford y Carrie Fisher dan un inesperado y conmovedor patetismo a papeles en los que, a veces, parecía que pasaban por ahí. El pelo canoso ayuda.

Pero una vez más, un villano vestido de negro se queda con el show: el místico y oscuro Kylo Ren (Adam Driver) tiene el traje, el casco y la actitud feroz de ya-sabéis-quien, con un ladrido de bajo distorsionado que realmente mejora el altavoz entrecortado de James Earl Jones. Por suerte, el actor llega a hacer algo más que amenazar, llevando la película hacia una escena desgarradora de confusión personal que es uno de los puntos álgidos de la franquicia. La película también está repleta de decadentes mandos medios con acento británico que se cagan de miedo en su presencia.

Los tiquismiquis que no pueden reconocer una labor de amor dirán que la película repite el viejo fascismo espacial de siempre: una estrella de la muerte más grande, una cantina más chusmosa. Pero es maravilloso estar de vuelta en el bar.

Publicado

Detalles del estreno

Duración 0 min.

Reparto y equipo

Director J.J. Abrams
Guionista J.J. Abrams, Lawrence Kasdan, Michael Arndt
Reparto Harrison Ford
Lupita Nyong'o
John Boyega
Oscar Isaac
Mark Hamill
Carrie Fisher
Adam Driver
Daisy Ridley
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