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Lenny Kravitz: "El pop es un producto fabricado para vender"

Hablamos con el músico, actor y productor sobre su último disco, cómo ha cambiado la industria musical y la gira que le traerá a España en verano

©Mathieu Bitton

“Hello?”. Una voz ronca y profunda nos saluda desde el otro lado del teléfono. En medio de la gira de presentación de su último disco, ‘Strut’ (Roxie Records, Kobalt, 2014), Lenny Kravitz nos concede unos minutos para contarnos cómo fue la grabación del álbum, su opinión sobre las plataformas de streaming e incluso los mejores conciertos en los que ha estado. En verano pasará por España, un país al que "siempre le gusta volver" por su ambiente, su gente y sus visitas a "los clubs underground de Madrid". Hablamos con una estrella del rock que ha logrado mantenerse en la cresta de la ola durante más de dos décadas.

He leído que no tenía previsto grabar este disco, que surgió casi de improviso durante el rodaje de una película. ¿Cómo fue?
Estaba grabando la segunda parte de los ‘Juegos del Hambre’ y de repente empecé a escuchar música en mi cabeza. Así que tenía dos opciones, ignorarla y perderla o prestar atención, escribirla y recopilarla, y eso fue lo que hice. Tardé como unas dos semanas.

¿Grabó ‘Strut’ en solo dos semanas?
Los temas básicos, sí. Así que durante el día rodaba la película y por la noche componía. Fue un trabajo duro pero fue bastante satisfactorio, mereció la pena.

Con canciones como 'I Never Let You Down' o 'She’s a beast' parece un álbum bastante sentimental.
Bueno, hay un poco de todo. No podría definir el disco con un solo adjetivo, como sentimental o cualquier otro, hay temas de todo tipo. Como por ejemplo la versión del ‘Happy Birthday’, nunca hubiera pensado que grabaría un tema así y al final mira…

Con ese título ('Strut' es pavonearse en inglés) y esa foto de portada… ¿qué está insinuando?
Para mí es una declaración de intenciones. ‘Strut’ significa ‘sé tú mismo y estate orgulloso de ello’, no importa lo diferente que seas, siempre puedes caminar con la cabeza alta. Ése es el mensaje que me gustaría que llegara a todo el mundo.

El 20 de julio estará actuando en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid frente a más de 15.000 personas, además de pasar por ciudades como Gijón y el Hard Rock Rising de Barcelona, ¿sigue poniéndole nervioso actuar delante de tanta gente o se ha convertido en una rutina?
No, más que nervios, es emoción y ganas, nunca rutina. Nervioso sí que me ponía hace más de 20 años cuanto estaba empezando y daba mis primeras actuaciones.

Hablando de conciertos, ¿cuál diría que es el mejor en el que ha estado nunca? Puede ser uno de los suyos, claro.
¡Es muy difícil quedarme solo con uno! He visto a Miles Davis, The Jackson Five, James Brown, luego más adelante vi también a Pink Floyd... He estado en tantos grandes conciertos que no puedo hacer un ranking o elegir solo uno de ellos, me encantan todos.

Desde aquel primer álbum 'Let Love Rule' y éste que acaba de publicar han pasado más de 25 años, ¿cómo ha cambiado la industria musical? ¿Es más duro ser una estrella del rock hoy en día?
Que la industria haya evolucionado no cambia lo que soy: un músico. Pero es cierto que es más difícil en algunos aspectos. Por ejemplo, en la actualidad ya casi no se escucha rock en la radio, todo es pop. Además, las discográficas no venden lo que solían vender porque la gente se baja los discos de Internet. El negocio sí que es más duro, pero yo sigo haciendo música.

Respecto a eso, en los últimos años algunos artistas han criticado duramente a plataformas como Spotify o incluso han renunciado a permitir que su música se escuche en streaming. ¿Cree que deberían dejar de existir o es más de la corriente que opina que esto es el futuro (y el presente) de la música?
Es algo que ya está ocurriendo, así que por supuesto que forma parte del presente de la industria, pero no es algo que beneficie a los músicos. Puede que sea más práctico para quienes escuchan música, pero al final del día esa persona debería comprar el disco que ha escuchado por streaming porque así es como los artistas se ganan la vida. Si quieres un libro, una pieza de arte o incluso comida, tienes que comprarlo, pero la música ha sido desplazada a un espacio donde ya no hace falta pagar para poder disfrutarla.

Mucha gente se ha hecho a la idea de que la música es gratis.
Sí, y eso está devaluándola. Cuando yo era niño, compraba mi copia del disco que quería escuchar, mis amigos lo hacían... todo el mundo se gastaba el dinero. Y era incluso emocionante esperar la salida del nuevo álbum de tu artista favorito. Porque no es solo lo que el artista pueda ganar, de la venta de discos también depende el empleo de los técnicos de sonido, ingenieros, productores, incluso a la gente que limpia el estudio.

Además de músico, eres productor y actor, incluso hasta fotógrafo, ¿te sientes más cómodo en algunos de esos papeles que en otros?
No la verdad es que no, mientras todos me permitan seguir siendo creativo. Porque eso es lo importante para mí, la creatividad, y uso diferentes medios para expresarla, desde un personaje en una película hasta una imagen o la letra de una canción.

En tus discos incluyes estilos muy diferentes, desde rock hasta funky y soul, ¿de dónde sacas la inspiración?
Escucho música de todo tipo desde que soy muy pequeño.

¿Incluso pop?
Sí, pero cuando yo empecé en esto de la música era algo muy diferente. Hoy en día el pop está todo basado en una fórmula para tener éxito, pero no transmite emociones, no siento el alma del artista cuando lo escucho. El pop es un producto destinado a la venta que la gente fabrica siguiendo esa fórmula, pero aunque sea pop yo quiero sentir que esa canción me transmite algo. Por ejemplo, los Beatles eran pop y creaban una música increíble, con sentimientos y talento, no temas prefabricados para sonar en la radio.

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