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Un Dcode de sangre real

Royal Blood sorprenden en un festival más cómodo que el del año anterior con Beck y Vestusta Morla como platos fuertes

©Christian Bertrand
Vetusta Morla

Si tuviéramos que destacar una única actuación del Dcode 2014 sería sin lugar a duda la de Royal Blood. El dueto de Worthing, Reino Unido, se llevó por delante a grupos consagrados como Vetusta Morla, los reyes del indie español, a La Roux, la princesa de la electrónica, a Jake Bugg, el infante del folk británico, e incluso a Beck, un mito entre quienes siguen la música independiente desde los 90. Pero vayamos por partes.

Nos recibió la portentosa voz de Anna Calvi. Fue un lujo escuchar a la joven británica, comparada con artistas como Patti Smith o PJ Harvey, mientras nos ocupábamos de los menesteres típicos al llegar a un festival: la compra de ‘tokens’ y la búsqueda de la barra más cercana dentro del recinto de la Universidad Complutense, solo para comprobar, por el bien de esta crónica claro, si el 2x1 en cervezas y refrescos funcionaba correctamente.

El concierto de Bombay Bicycle Club era el siguiente en la lista. Los londinenses son la definición perfecta de banda ‘buenrrollista’, con temas llenos de optimismo, bailables y que posiblemente acabarán en el olvido. Pero bajo un suave sol, una brisa fresca y un césped verde y cómodo como una alfombra, bailar al son de ‘Shuffle’ o ‘Feel’ fue un dulce que no nos amargó. Y de hecho seguimos tarareando algunos de sus temas mientras nos dirigíamos al que para nosotros fue el concierto de la noche: Royal Blood. Lo sentimos por Russian Red, que tuvieron la mala suerte de coincidir con ellos en el cartel.

"¿Mejor que los increíbles Vetusta o Beck?", diréis. Pues sí. Para que vamos a negarlo, somos muy fans de los madrileños y llevamos años deseando ver al californiano sobre un escenario, pero Mike Kerr y Ben Thatcher nos emocionaron por varias razones. Primero, porque a estas alturas del partido es muy difícil descubrir grupos con la personalidad arrolladora que tienen estos chicos. Segundo, porque sigue siendo agradable que haya grupos capaces de sorprender. Y tercero, porque montar una banda solo con un bajo y una batería nos parece una arriesgada genialidad. Desde luego no son los primeros (ni serán los últimos) en sumarse a la moda del ‘rock sin guitarras’, pero canciones de excitante blues rock como ‘Figure it out’, ‘Little monster’ o ‘Come on over’ bien merecen nuestro reconocimiento y el de los Mercury Prize, premio al que están nominados.

El príncipe del folk británico

Y sin abandonar la Gran Bretaña, lugar de origen de gran parte del cartel de esta edición, Jake Bugg nos volvió a robar el corazón, tal y como ya hiciera bajo el sol de Benicàssim el año pasado. No sabemos si es su aniñada voz nasal que recuerda por momentos a la de Bob Dylan, ese halo de inocencia y a la vez rebeldía que desprende o esos himnos que despliega en cada una de sus actuaciones que se te clavan en el cerebro y que no puedes sacarte de la cabeza durante días (véase ‘Seen it all’ o ‘Two fingers’).

Entre atléticos celebrando el triunfo en el derbi (que por cierto pudieron ver en una gran pantalla dentro del festival) y pequeños grupos de hípsters, nos abrimos paso para asistir a uno de los conciertos más deseados de la noche. Beck saltó al escenario con un sombrero en la cabeza, un repertorio cargado de versiones y 44 años muy bien llevados. Con ‘Morning phase’, su último disco, ha demostrado que no ha perdido ese sonido experimental que le alzó a la fama y que remató con su archiconocido ‘Loser’. Fue un concierto cachondo y vacilón, para disfrutar y dejarse llevar.

Si Beck era uno de los grandes atractivos del cartel de esta edición, falto de grandes grupos como The Killers, Kasabian o The Kooks presentes en años anteriores, otro de los pesos pesados eran sin duda Vetusta Morla. Es imposible hablar mal de un concierto de los reyes del indie español, tienen la lección muy bien aprendida. En el Dcode no se salieron del guión y no interpretaron ninguna joya escondida de ‘La Deriva’, su álbum más reciente. Pero los Vetusta son de ese tipo de bandas que sabe dar al público justo lo que busca: canciones para cantar, bailar y saltar, para dejar la mente en blanco al grito de ‘Sálvese quien pueda’, ‘Valiente’ y ‘El hombre del saco’.

Electrónica para el broche final

Con La Roux el cansancio empezaba a hacer mella, pero su hipnótica presencia sobre las tablas provocó que su actuación pasara volando gracias en parte a hits como 'Fascinations' y 'Bulletproof'. El salto de la electrónica ochentera al synth-pop de Chvchres fue duro, pero sobrevivimos y nos marchamos a la caza de un taxi.

Como tuvimos una larga caminata hasta encontrar uno libre, llegamos a varias conclusiones sobre la edición 2014 del Dcode, casi todas positivas. Por un lado, el descenso del aforo y la ampliación del recinto casi provocaron que se nos saltaran las lágrimas de agradecimiento al recordar las insufribles colas y agobios del año anterior. La comodidad en un festival está a precio de oro últimamente. Por otro, es cierto que echamos en falta algún artista de mayor renombre en el cartel. Puede que al Dcode aún le quede mucho camino por recorrer, y esperamos que así sea, pero sin duda ésta es la dirección.

Críticas y valoraciones

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