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14 formas diferentes de comerte un huevo en Madrid

En tortilla, rotos, rancheros, fritos… hay mil y una formas diferentes de preparar los huevos. Nosotros elegimos nuestros favoritos y dónde probarlos para celebrar el Día Mundial del Huevo

©Carmencita Bar

Sospechamos que ya no hay nada en este mundo que no tenga un ‘Día de’. Y como el 14 de octubre es el Día Mundial del Huevo, hemos recorrido Madrid en busca de todas las formas diferentes que tenemos de comerlos -tortillas, fritos, revueltos, de diferentes animales como el avestruz o la codorniz, etc.- y los mejores bares y restaurantes que tienen dominada esa especialidad. Nosotros hemos contado 14, ¿se os ocurre alguna más?

Rotos: Casa Lucio

Este restaurante es sin duda el que más ilustres y famosos habituales tiene de todo Madrid: el Rey Don Juan Carlos, Bill Clinton o Penélope Cruz son algunos de ellos. Lugar de históricos encuentros, donde, por ejemplo, las mujeres de Aznar y Bush comieron mientras se creaban alianzas. Además sin duda saben preparar un fantástico solomillo. La clave de la fama de Lucio es un horno de carbón y usar siempre aceite de oliva. Otro clásico son sus famosísimos huevos estrellados. Asegúrate una mesa en la primera planta.

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La Latina

Tortilla de patata: Taberna Pedraza

Otra muesca en la rueda del tapeo por la muy recomendable zona del Retiro. Y ésta se postula como uno de los aterrizajes más prometedores. El minucioso viaje a la semilla, a los orígenes de los incontestables de nuestra gastronomía tabernaria por parte de dos ilusionados advenedizos, sobrados de pasión y ganas de trabajar, nos trae de vuelta una espectacular tortilla de patata de Betanzos, un pisto manchego que conquista, carnes sublimes y una quesada de premio.

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Ibiza

Benedictinos: Carmencita Bar

Si hay un brunch famoso en Madrid ese es el de este pequeño bar lleno de encanto. Y no solo porque los platos que incluye este desayuno tardío están riquísimos, sino por su más que asequible precio. Sus huevos benedictinos con salmón, aguacate o bacon os hará desear que llegue el fin de semana solo para repetir. Pero en su carta, corta pero efectiva, también encontraréis hamburguesas para todos los gustos, ensaladas, tostas, bocadillos y cócteles.

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Malasaña

Tortilla francesa: El Arquibar

Este pequeño café está situado en el interior de un estudio de arquitectura. Cruzar sus puertas de madera envejecida es trasladarse a los años 30, con música de la época, sillas de mimbre blanco y mobiliario vintage. Su carta es muy completa y variada e incluye desde ensaladas y raciones hasta tostas, quiches, lomo de cerdo y empanada libanesa. Merece la pena probar su repostería casera y sus cócteles. Los fines de semana está a rebosar por su espectacular brunch y sus tortillitas de dos huevos, de tomate cherry, mascarpone y orégano o de peras, miel y queso azul.

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Conde Duque

Revueltos: La candelita

Entre sus alegatos hay uno que les define muy bien: Estilo libre latino. Una libertad que queda retratada de un plumazo en horarios (del brunch del domingo y esos sabrosos huevos revueltos -y también rancheros- a las primeras copas de la madrugada) y en el propio espacio (idóneo para ese distendido cóctel afterwork y para una cena formal en pareja). La barra de entrada -con sofás y mesas bajas- abre el camino para un feliz encuentro con la heterogénea y deliciosa gastronomía criolla; tiraditos, ceviches, ropa vieja, chupe de gallina…

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Chueca

Scoth Egg: La Malaje

Manuel Urbano, segundo en los fogones del genial y querido Sacha, vuela ahora solo. Tiene un equipo competente y buena compañía empresarial pero el ideario es suyo. Por eso, lo que ofrece es una cocina que parte de sus orígenes andaluces para trascenderlos por la vía de lo contemporáneo y del giro personal. Bienmegusta de cazón (adobado en mojo canario), aguacate y cebolla en papillote, estofado de galette a la cordobesa, pipirrana de corvina tratada como un ceviche. No os vayáis sin probar su versión andaluza del Scotch Egg.

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Fritos: Taberna La Carmencita

“¡Qué alegría, qué alboroto! Vuelve La Carmencita, la segunda taberna más antigua de Madrid, para servirle”. Así se presenta este bar-restaurante, modernizada ahora tras abrir sus puertas en 1854. La cocina tradicional es la protagonista de este bonito local que mantiene el espíritu de las casas de comida del siglo XIX. Sus huevos ecológicos fritos son espectaculares y podéis pedirlos con paletilla ibérica, tomate a la parrilla, panceta, jamón serrano, patatas, champiñones ¡y más!

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Chueca

Al horno: La Bicicleta Café

El templo de los hipsters en el barrio de Malasaña. La Bicicleta Cycling Café & Workplace es un bar, cafetería, restaurante y hasta lugar de trabajo, es habitual encontrarse con portátiles abiertos y caras de concentración junto a humeantes tazas de café. Es un lugar con personalidad, donde la pasión por las bicis y la apuesta por el arte urbano se nota en el ambiente. Decoración industrial, grandes ventanales y cómodos sofás invitan a degustar con calma su repostería casera, su comida sana y su inabarcable brunch de los fines de semana que incluye unos deliciosos huevos al horno con tomate.

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Malasaña

De codorniz: Kabuki

Considerado como uno de los mejores restaurantes japoneses de Madrid, Kabuki es un templo para los amantes del sushi. Parte del mérito lo tienen los chefs Ricardo Sanz y Mario Payán, quien trabajó durante 14 años junto a Sanz para elevar al establecimiento al nivel merecedor de una estrella Michelin. El restaurante es un punto de encuentro entre la cultura japonesa y mediterránea, definido siempre por una excepcional calidad de sus materias primas y la sencillez y pureza de sus elaboraciones. No os vayáis sin pedir el nigiri con huevo de codorniz y trufa. ¡Riquísimo!

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Tetuán

A baja temperatura: Desencaja

Después de una década metido en distintas cocinas y geografías, Iván Sáez da el salto y pone en marcha su propio restaurante sin dejar, claro, los fogones. El hombre duplicado está armando un proyecto que tiene también dos destinos. El comensal elige. ¿Viaje a la Luna o viaje al centro de la Tierra? Así se llaman sus dos menús. Al ser cocina de temporada, las combinaciones van variando, pero con este huevo a baja temperatura con parmesano y trufa se nos hace la boca agua.

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Chamberí
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