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Ruz-Bárcenas: ¿ficción o realidad?

Hablamos con Alberto San Juan y Pedro Casablanc sobre esta necesaria (y obligatoria) obra sobre el extesorero del PP y el juez de la Audiencia Nacional

©Armando Vázquez Aguado
Pedro Casablanc, Alberto San Juan, Jordi Casanovas y Manolo Solo

El 15 de julio de 2013, el extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas y el juez Pablo Ruz se encuentran para la segunda declaración del primero. Y aunque ha pasado casi un año y no fuiste testigo directo de aquello, ahora sientes que estás ahí. Ves a Bárcenas. Sus manos, sus movimientos, sus gestos, su traje (por dios, esos zapatos), sus palabras. Sí, sus palabras. Porque todo lo que escuchas en 'Ruz-Bárcenas' es real. Se dijo. Forma parte de la transcripción de la declaración del ex senador y extesorero del PP ante el juez en la Audiencia Nacional. No se ha añadido ninguna información que no esté contenida en la transcripción. Solamente se han modificado, recortado o reestructurado algunos fragmentos para que la obra no se alargara demasiado. Es puro teatro documental y desde aquí lo afirmamos: su visita debería ser obligatoria. Seguramente, de lo mejor de la cartelera madrileña de este momento. Y con la fuerza de la realidad, que impacta mucho más.

Los intérpretes de 'Ruz-Bárcenas' están gigantes, enormes. No ves a Pedro Casablanc ni a Manolo Solo. Estás ante Bárcenas y el juez, que, por cierto, cuando interpela al público para que haya silencio en la sala hasta te hace dudar por un instante de dónde estás. "Ruz-Bárcenas es un thriller lleno de tensión y de suspense. Además, te da la oportunidad de escuchar a Bárcenas contando con sus palabras como Rajoy cobró sobresueldos, como destruyó pruebas, como el partido le amenaza...", nos relata Alberto San Juan (director de la obra) a modo sinopsis. No en vano periodistas y personajes públicos están acudiendo con sumo interés a ver la representación (nos topamos con Ángeles González-Sinde y el día anterior había estado Pedro J. Ramírez): es una de las grandes crónicas de nuestros días, un documento teatral que retrata lo más profundo de la corrupción de los partidos políticos, uno de los eslabones más de la corrupción del sistema.

"Lo bueno de esta sala es que tienes al público muy cerca, y notas que bulle. La indignación que se huele es muy motivadora", nos explica Pedro Casablanc tras la función. "La gente va indignándose a medida que avanza la representación. Puede haber un público más serio o menos risueño, pero notas ese pálpito. Ayer fue muy emocionante, porque al acabar y hacerse lo oscuro se oyó un 'gracias', en vez de un bravo", cuenta. Ruz-Bárcenas está en cartel (sólo este mes, así que date prisa en verla) en el Teatro del Barrio, lo que fue la antigua Sala Triángulo, transformada ahora en cooperativa enfocada al teatro político y a actividades vinculadas a los movimientos ciudadanos, cuya cabeza visible es Alberto San Juan ("una experiencia apasionante", nos dice).

Pero, sin duda, una de las cosas más sorprendentes de esta puesta en escena es que funciona. No es un ladrillo, al contrario. Hasta te ríes. ¿Cómo se consigue esto, partiendo de una base tan ardua como es una declaración judicial? Por un lado, está el trabajo con el texto. "En un principio, me llamó Alberto [San Juan] para hacer esta historia, y me habló de Jordi Casanovas, un joven dramaturgo con una compañía en Barcelona [la compañía Flyhard]. Jordi sabía que la realidad era imposible de plasmar en una obra, porque siempre iba a superar a la ficción, por eso apostó por esta transcripción literal y vio que aquí teníamos 'una bomba'. Me pareció un proyecto estupendo y nos metimos de fondo a ello. Empecé a leer la transcripción de la declaración de Bárcenas y aquello era insufrible, porque eran cuatro horas de declaraciones y no había quién pudiera con ello. Había muchísimos datos. Le dije a Alberto '¿esto cómo lo vamos a representar?, es muy difícil. ¿Qué hacemos?, ¿lo leemos, lo interpretamos con un pinganillo?' Y Alberto respondió 'no, esto hay que hacerlo como si fuera verdad, como teatro documental, como si la gente estuviera viendo el juicio'".

Y vaya si lo consiguieron. "Hicimos una primera lectura, vimos que era muy largo, y Jordi Casanovas fue reduciendo, quitando todo lo que no tuviera trascendencia y no fuera tan reconocible para el público, hasta dejarlo en una hora de función. Creo que ha hecho un trabajo de dramaturgia estupendo, con las cosas en un orden, en un ritmo, para que vaya in crescendo el interés". Damos fe de ello.

¿Cómo te conviertes en Luis Bárcenas?

El segundo trabajo es el actoral. ¿Cómo te conviertes en Luis Bárcenas? Porque Pedro Casablanc, amigos, con su enorme presencia escénica, es Bárcenas. "Hay una grabación en Youtube de la primera declaración de Bárcenas", nos cuenta Casablanc. "A partir de ahí, con esa grabación, en que se le ve de lejos, intenté captar el alma, la esencia de ese personaje, que es un gran personaje (es un tipo que hace deporte de riesgo, por ejemplo), muy atractivo de representar. Y luego viendo esa forma tan peculiar que tiene de hablar, esa velocidad, ese coco con esos datos, con toda la información metida en la cabeza de los años en que ha estado ahí manipulando... Bárcenas es un manipulador, un personaje completamente shakespeariano.

Y sobre todo impresiona el aplomo con el que se le ve defendiéndose, con un cinismo que supongo se tiene después de tantos años de experiencia en la política. Porque, ojo, Casablanc no hace una caricatura, sino que consigue estar en el límite de lo real. "Y eso se logra también trabajando esa corporeidad del personaje, esa forma de moverse, dentro de esa limitación que es estar una hora sentado en una silla con un micrófono".

Aquí surge la necesaria reflexión en torno al teatro político. Hace poco, habría provocado rechazo o bostezos. Ahora nos parece urgente. "Tenemos un país que ha vivido siempre de la picaresca, y esa tradición medieval sigue hasta nuestros días: si puedo sisar, siso, y está hasta bien visto. Incluso Solchaga, en un momento, un señor que era ministro del PSOE, dijo que 'en este país el que no se hace rico es idiota'. Y saber que tanto los partidos de izquierda como podría ser el PSOE como los de derecha como el PP se han enriquecido de manera ilegal hay que denunciarlo. El teatro político es una forma de denuncia necesaria, y ahora mismo es lo más interesante que se puede hacer en teatro. Y el público tiene que verlo. Y tiene que saber lo que está pasando. En otro sitios de Europa como Londres, donde el teatro es religión, se hace teatro político, con entrevistas a terroristas, dramas políticos y musicales, etcétera...", opina Casablanc.

Alberto San Juan no está muy de acuerdo con esta afirmación. "Creo que el teatro es bueno o no, o mejor, gusta o no gusta, sea político, zarzuela o porno. Lo específico de hoy es que vivimos un estado de guerra por la imposición institucional de unas políticas criminales que están causando muertos. Es normal que sintamos la necesidad de hablar de lo que pasa. Lo contrario sería terrorífico", opina, tajante.

Lo cierto es que 'Ruz-Bárcenas' acaba y ahí sigue estando la realidad. ¿El extesorero dice la verdad?  ¿Le crees? "Yo sí. Le creo. Él sabe que cae y pretende que con él caigan todos los demás". Pero ¿quién es mejor actor, Bárcenas o Casablanc? "Yo creo que yo. Bárcenas tiene un solo registro. Yo puedo hacer más cosas", cierra entre risas esta conversación Casablanc (nominado por cierto en los últimos Premios Max por su papel en Tirano Banderas, bastante alejado de este Bárcenas).

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