Siempre me resistí a que terminara el verano

Teatro
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Siempre me resistí a que terminara el verano

Autor y director: Lautaro Perotti. Intérpretes: Estefanía de los Santos, Pablo Rivero, Unax Ugalde, Santi Marín, Andrés Gertrudix.

Se ha creado una gran expectación ante el estreno de esta obra. Por muchas razones, pero sobre todo por ver qué nos ha preparado la Factoría Madre Constriktor después del apabullante éxito de 'El Intérprete'. (Asier Etxeandía es productor y autor de la "canción oficial" de la obra). También por ver el debut teatral de Unax Ugalde. Finalmente por el asalto al "teatro comercial" de un actor, autor y director argentino, Lautaro Perotti, creador junto a Claudio Tolcachir del mítico Timbre 4 (compañía, teatro y escuela en Buenos Aires), del que pudimos ver en no hace mucho en La pensión de las pulgas 'Breve ejercicio para sobrevivir'.

Bien, la expectativa se cumple a medias. Quizás el estreno no es el mejor día para medir las bondades o tropiezos de un montaje que, función a función, irá ganando ritmo y entereza. El texto pone en escena las tribulaciones de cuatro viejos amigos que se reencuentran en el ecuador de sus vidas, en torno a los 40. Dos de ellos viajan de la ciudad en la que viven (escritor uno, editor el otro) al pueblo de su infancia, donde los otros siguen anclados a una rutina, dramática, pero por rutinaria precisamente menos angustiosa. Hasta que se abre la caja de pandora… tímidamente.

Todo está teñido de un tono melancólico, con una lluvia de otoño persistente como telón de fondo, y los conflictos que afloran realmente no pasan de apuntes que desearíamos ver más encarnizados. Excepcionales escenografía e iluminación, que enmarcan las idas y venidas de los actores del bosque al Caimán, ese puticlub de pueblo desvencijado donde los recuerdos son fotos de pared con chorretones de tiempo. En lo actoral, mención especial para Estefanía de los Santos, tan punzante en lo dramático como desternillante en lo cómico, y para Santi Marín, que hace de contrapunto perfecto como joven despreocupado que no entiende a los atribulados cuarentones. El debutante Ugalde, correcto. Rivero y Gertrudix, algo más desiguales, buscándose todavía en el traje de sus personajes. En conjunto, un montaje decente con mucho que pulir todavía.

Por Álvaro Vicente

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