El boxeo en Barcelona

Repasamos los años gloriosos en los que Barcelona era el mejor ring del sur de Europa y vemos cómo es el mundo del boxeo hoy en la ciudad

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Francisco Rodríguez Feu 'Rodri' es un histórico del boxeo en Barcelona, ha sido boxeador y entrenador: su nombre está vinculado al gimnasio Siglo XX de la calle Ferlandina, transformado desde hace años en vivienda y estudio de los arquitectos Coll-Lecrerc. Me explica que cada vez que uno de los boxeadores del gimnasio ganaba un título, lo pintaban en la pared. El artista  Miguel Mancheño retrató con pintura negra sobre fondo blanco, los rostros y las figuras de los antiguos campeones. Joan Coll y Judith Lecrerc las han dejado tal y como estaban y ahora son el fondo de un dormitorio funcional y de una librería. Rodri también es escritor. Ha publicado un primer volumen  de la historia de los pesos pesados, una biografía de Mike Tyson y un montón de novelas pulp: 'El secreto de Daniel Hardy', 'Intriga en la India', 'Rondando el peligro', 'La barrera del orgullo', 'Comando en Italia' y 'Segundos fuera', esta última del catálogo de Planeta desde 1982. En la cubierta se ve a una chica con pantalón corto, el botón desabrochado y una camisa atada con un nudo, sin sujetador y, al lado, unos guantes de boxeo de dos colores: blancos y negros. Desde 1992 Rodri tiene un gimnasio en la Zona Franca: el Club de Boxeo Estrellas Altas, donde prepara a chiquillos que quieren boxear por afección o por ganas de hacer deporte.


El gimnasio está forrado con fotografías y recortes de periódicos y revistas. Está el cartel del combate entre Arthur Cravan y Jack Johnson, el original de 1916, no creo que haya muchos más. Entre los boxeadores de las fotografías reconozco a Kid Tunero, un boxeador cubano que fue amigo de Ernst Hemingway, llegó a Barcelona en los años 30 del siglo pasado, después de la guerra fue mánager de José Legrá, un boxeador con vis cómica, consentido por el franquismo. En la última época de su vida, Tunero vivía en el gimnasio Siglo XX donde ahora está el estudio de arquitectura. Recuerdo que a principios de los años 90 'El Mundo Deportivo' le dedicó a Kid Tunero un par de reportajes y que me fascinó la manera de hablar, con un argot característico, que he recuperado, en parte, charlando con Rodri: 87 años, chaqueta de chándal con letras bordadas, 'University Younger', gorra azul, pantalones azules de vestir y un bigote blanco que le da un toque oriental.


Uno de los carteles que tiene plantados en el gimnasio es de un homenaje a los hermanos Solé, en el Club de Pesas del Pabellón de Halterofilia de Terrassa en el año 2004: Emilio, Carlos, José Antonio y Rubén: los cuatro campeones de España, profesionales o amateurs. Casualmente, pocos días después de ver este cartel, en el Espai Capra del Poble-sec, conozco a Emili Solé, nuevo seleccionador catalán de boxeo. También le gusta escribir: es el editor de 'Vips. Gourmets i oci', una revista gratuita que se distribuye en Ripollet, Cerdanyola, Montcada, Badia del Vallès, Bellaterra, Torreblanca, Valldoreix y Castellar del Vallès. Al lado de los anuncios de bares y restaurantes publica en castellano poemas y pequeños textos de autoayuda. Emili disputó un par de veces el campeonato de Europa del peso superwélter.


En un video de la RAI de 1987 que se puede ver en YouTube, Emili impresiona por la agilidad de los movimientos, el juego de piernas y el gancho de izquierda. Gianfranco Rosi lo pilla desprevenido, le da en la cara y lo tumba. Me explica que cuando te dan así es como si te diera un calambre. Es lo mismo que dice, a su manera, Pere Roca, en sus memorias 'De boxeador a literato' (1932), cuando habla de una paliza que le dio Paulino Uzcudun. "Estrellas las vi a millones, resultaba que con aquel trompazo, no habiendo recibido uno tan fuerte ni parecido, vi un resplandor como si hubiera habido dentro del Teatro Olympia toda la Energía Eléctrica de Cataluña dentro, que con tanto disparo magnético que se me produjo en un segundo, vi todo el mundo y sus estrellas de arriba el globo terrestre; vi hasta a san Pedro que corría por dentro del barrio chino buscando la Criolla, buscando Gloria, vi siete curas y una monja, buscando una esponja para mí como saben soy fiel, pues él dice donde estés corazón, que te siento palpitar, me voy a merendar, y comeré́ mucho, si no me disgusto." La Criolla que iba buscando San Pedro era un cabaret. Es bueno, Roca.


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