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10 pueblos al otro lado de la frontera que debes conocer

Están más cerca de lo que parece y son una buena excusa para desconectar y conocer mundo

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La roque gageac

Pueblos de ensueño, de postal o de cuento: a pocos kilómetros encontraréis pueblos con mucha historia y encanto que os robarán el corazón. ¿Os atrevéis a conocer mejor Occitania y el norte de Cataluña?

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Colliure
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Colliure

Los sabores de sus comidas y sus paisajes son cita obligada. Este pequeño pueblo de la Costa Roja, donde llegaron artistas como Matisse o Picasso, es sin duda una de las mejores escapadas que se pueden hacer si se quiere tranquilidad, playa de roca e imágenes de postal. Desde el Fort de Saint Elmo o la Torre de Madeloc contemplaréis Colliure a vuestros pies, con un casco antiguo de El Moré cerrado por las murallas del Castillo Real. La tumba de Machado es de peregrinación obligada y uno de los motivos más importantes para visitar este pueblo de la Cataluña Norte. 

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Rocamadour
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Rocamadour

La región de Midi-Pyrénées guarda una población que está considerada como la más bonita. Dicen que se parece a un lugar encantado. Casas e iglesias rodeadas de pasadizos, escaleras, puertas y balcones te transportan directamente a un cuento de hadas. El mirador sobre el río Alzou y el parque natural regional de Causses du Quercy son de gran interés, pero no menos la capilla de Notre-Dame, donde se puede contemplar la estatua de Santa Maria de Rocamadour, original del siglo XII y conocida como 'la Virgen Negra' (al estilo de la Moreneta). Si os detenéis en la entrada de la capilla, mirad hacia arriba: veréis la espada de Durandal, la legendaria espada de Roldán.

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Conques
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Conques

Dicen que es el pueblo más bonito de Francia y, probablemente lo es. O como mínimo está en el top 10. Un pueblo medieval, sí, pero que te traslada directamente a un cuento en plena Edad Media. Tendréis que conducir más o menos cuatro horas pero vale la pena. El castillo de les Humières, la Porte du Barry, la Chapelle Saint-Roch... Todo es sencillamente alucinante. Os sentiréis como en un escenario de película donde no podréis dejar de mirarlo todo a vuestro alrededor: el suelo, las calles, las puertas, los balcones... Piel de gallina y batería a cero.

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Céret
© Claudio Giovanni Colombo
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Céret

¿Céret? Sí. Es cierto que, sobre todo si venimos de Conques, la decepción puede ser enorme pero Céret tiene una magia especial y una carta escondida: el Museo de Arte Moderno donde hay una colección bastante importante de cuadros de Picasso, Matisse y Chagall. Sobre todo del primero, que vivió allí un par de años. Otros imprescindibles: la Font Freda, el Puente del Diablo y la Ermita de Sant Ferriol. Y si os queréis sentir bohemios, poned rumbo a Le Grand Café, el lugar donde se reunían un montón de artistas durante la primera mitad del siglo XX.

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La Roque Gageac
© ostill
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La Roque Gageac

Un poco más al norte, en la prefectura de Périgord Noir, está La Roque Gageac, uno de los pueblos más visitados de Francia, solo detrás de Saint Michel y Rocamadour. Un acantilado muestra unas vistas panorámicas e increíbles con bosques al fondo, como si se tratara de una pintura paisajista. Casas de piedra y techos de pizarra se levantan junto al río Dordoña, por donde en otros tiempos se transportaba las mercancías y que ahora pasean turistas como si estuviéramos en Venecia. Henry Miller escribió: "Puede ser que un día Francia deje de existir, pero el Perigord sobrevivirá como sobreviven los sueños con los que se alimentan el alma de los hombres." ¡Tomad nota!

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Vilafranca de Conflent
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Vilafranca de Conflent

También es (y con razón) uno de los pueblos más bonitos. Nos gusta porque todavía conserva todo el encanto medieval: la ciudadela, las calles, la muralla, las cuevas de Canalettes... Y, aunque con algunas cosas (como las tiendas) empieza a parecerse demasiado a Carcassone todavía no ha llegado a ese punto de turismo exagerado.

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Carcassonne
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Carcassonne

Ya sabemos que Carcassonne 'ya no es lo que era'. Masificación turística y establecimientos que muchas veces están más cerca de un parte temáticos desvirtúan este pueblo medieval que hay que ver por lo menos una vez en la vida.

Sin embargo, Carcassonne sigue siendo un buen plan para hacer una escapada en familia o para indagar un poco más en nuestro pasado común. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se respira historia por todas partes. Concretamente, se respiran 2.500 años de historia que hoy quedan cerrados en la ciudadela medieval que recomendamos visitar tanto desde dentro como desde fuera, para contemplarla en su máxima expresión. Comed una 'cassoulet' para tener fuerza suficiente para visitar la bastida de San Luís y la basílica de Saint Nazaire, y dejaos sorprender por todo lo que esconde. Eso sí: levantaos muy temprano y llegad los primeros, ¡los grupos organizados de turistas pueden ser muy molestos!

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 La Couvertoirade
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La Couvertoirade

Transportarse en el espacio-tiempo es posible, y más si te acercas a La Couvertoirade. Rodeado totalmente de murallas, es un pueblo muy pequeño que fue fundado a principios del siglo XII a partir de un castillo de los templarios. Actualmente residen unos 25 habitantes dentro de la antigua puerta fortificada, donde se abren calles, pasadizos cubiertos y casas del siglo XV. Si subís por el camino de ronda de las murallas, os sentiréis los amos del mundo. Veréis una naturaleza excepcionalmente bien conservada, tiendas –también de artesanía y souvenirs–, pequeños restaurantes y rincones para reposar. Quizá no es tan espectacular como Carcassone, pero vale la pena  pasar allí un fin de semana con alguien especial.

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Ainhoa
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Ainhoa

En el País Vasco francés se abre paso este pequeño pueblo de tan solo 650, un lugar que ha servido durante años como dormitorio para los peregrinos del camino de Santiago. Está formado por una calle principal llena de casas de estilo vasco de belleza impresionante. Sin embargo, la mayoría de casas originales fueron destruidas durante la Guerra de los Treinta Años y hoy en día solo quedan reconstrucciones. En el centro, tres elementos del imaginario euskaldun: la iglesia, el cementerio y el frontón. Al final de la calle principal se encuentra el Lavoir Alhaxurruta, con agua fresca que baja de las montañas por un terrado donde las mujeres del pueblo se reunían para lavar la ropa. Es famoso porque fue visitado por Napoleón III y su mujer en un viaje por la zona en 1858.

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Lagrasse
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Lagrasse

Un pueblo de cuento desconocido junto a Carcassone. Saliendo de esta villa, y a través de valles y viñas preciosas, se llena a este pequeño pueblo bañado por el río Orbieu. La iglesia de Saint Michel del siglo XIV y de estilo gótico, está perfectamente situada entre calles adoquinadas del pueblo. El edificio característico por excelencia es la abadía de Sainte-Marie. Fuer fundada en el siglo VIII bajo la protección de Carlomagno y creció rápidamente gracias a diferentes donativos para llegar a ser lo que es ahora. Una muy buena opción para desconectar del bullicio de Carcassone.

Críticas y valoraciones

1 comments
palacio j

Excelete post, hay muchos lugares interesantes que no me conostco