Reparar a los vivos

Cine, Drama
3 de 5 estrellas
Reparar a los vivos

Maylis de Kerangal publicó 'Reparar a los vivos', uno de los últimos booms cósmicos de las letras francesas, hace dos años. La historia comenzaba con la descripción, precisa como un electrocardiograma, del corazón del pobre Simon Limbres en el momento en que nació. Un corazón que, a la manera siniestra de aquel famoso relato de Edgar Allan Poe, era el protagonista de la historia, oculto entre las costillas y siempre presente.

La cineasta Katell Quillévéré hace de esta imagen un 'leit motiv' de la película, que comienza en una playa, a primera luz: tres jóvenes han madrugado para ir a hacer surf en un mar oscuro que se pliega, oleada tras oleada , con la forma de un corazón de buey inmenso. La metáfora funciona a la perfección, y anticipa el drama al que asistiremos. Volviendo a casa, con los ojos enrojecidos por el salitre y el sueño que los baja los párpados después del deporte, el coche de los tres surfistas se estrella contra un molino de viento. Dos se salvan. Pero el tercer ingresa con un hematoma cerebral inoperable, y los médicos en declaran la muerte clínica.

A partir de este momento, velaremos un cadáver que respira conectado a una máquina. Pero el corazón, guardado en la caja torácica como un tesoro, se resiste a detenerse.

Por Josep Lambies

Publicado

Detalles del estreno

Reparto y equipo

Director Katell Quillévéré
Guionista Katell Quillévéré, Gilles Taurand
Reparto Emmanuelle Seigner
Tahar Rahim