Star Wars: The Last Jedi

Cine, Acción y aventura
5 de 5 estrellas
Star Wars: The Last Jedi

Un triunfo de cómica irreverencia y de propósito dramático, el 'Episodio VIII' brilla como la saga no lo ha hecho en décadas.

'Star Wars: Los últimos Jedi' es una obra hecha con absoluta confianza: ingeniosa, alocada y libre de vagar por territorios hasta el momento inexplorados. Si en 'El despertar de la fuerza' J.J. Abrams se nos presentaba como un niño que le sacaba el polvo a antiguos juguetes y los posicionaba con precaución justo donde tenían que ir, su secuela presenta a un niño más creativo que se pregunta por qué una flota de rebeldes no puede estar comandada por Laura Dern con una peluca lila. ¿Por qué no podemos tener planetas con arena roja, manadas de alienígenas voraces o adorables porgs invadiendo la cabina del Halcón Milenario cómo si quisieran hacer de copiloto?

Este nuevo niño es el guionista y director Rian Johnson, creador de películas indie como 'Brick' o 'Looper'. Esta vez, le han dado licencia para dirigir esta querida franquicia al hiperespacio. Su Episodio tendría que ser estudiado por los ejecutivos de Hollywood tentados a confiar sus millonarias propiedades a aquellos que no tienen humor. 'Los últimos Jedi' raspa la parte más psicológicamente oscura de la versión original de George Lucas, 'El imperio contraataca', pero conduce esta grandeza con facilidad. En el centro de todo, Johnson coloca un diálogo constante—casi como una forma mística de FaceTime—entre Rey (Daisy Ridley), guerrera emergente de la Resistencia, y Kylo Ren (un Adam Driver tan torturado como en 'Silence' de Martin Scorsese), un Darth Vader furioso. La constante conversación que mantienen los dos personajes nos insinúa que es inevitable que se acaben encontrando frente a frente; incluso vibra con una carga sexual. 'Star Wars' hace tiempo que se convirtió en una forma de ópera wagneriana, pero raramente ha tratado el tiempo y el espacio con esta flexibilidad.

A lo largo de esta sólida línea, Johnson aliña la historia con secuencias que dejan boquiabierto: destructores titánicos en forma de cuña que explotan en medio de escenas de acción de guerra no planetaria; intensos duelos de espadas láser; la chispeante historia entre el valiente Finn (John Boyega) y un nuevo personaje, una mecánica llamada Rose (Kelly Marie Tran); y las experiencias de Rey en una isla llena de niebla, hogar, ni más ni menos, que del sombrío Luke Skywalker (Mark Hamill). Después de coger su espada láser y tirarla por un acantilado sin miramientos—una vez  más, Johnson disfruta dejando a sus fans confundidos—Luke, lentamente, vuelve a recuperar el espíritu. La película aviva las brasas de la radicalización, incluso de aquellos que se han enfriado por la tragedia personal. Es un 'blockbuster' que habla de volver a ponerse de pie, de quitarse el polvo de los hombros y reincorporarse en la batalla con las pilas bien cargadas.

Es una idea estimulante para el entretenimiento de gran presupuesto. A pesar de la habilidad de Johnson para conjurar un universo lleno de droides que hablan (y astutos ladrones como el interpretado por Benicio del Toro, a quien seguro que volveremos a ver) el director entiende que 'Star Wars' siempre ha sido un recipiente que nosotros, como audiencia, llenamos con nuestras propias preocupaciones oportunas. No se puede negar la arrolladora emoción de ver a Carrie Fisher inspirar a su equipo de luchadores, de todos los ámbitos de la vida, de todas las formas y todos los colores. "Tenemos todo el que necesitamos", escuchamos en la hora más oscura de los rebeldes. Johnson ha tomado esto como grito de guerra y ha vertido 40 años de imaginación en su propio molde, emergiendo como ganador absoluto. Algún día nos tendrá que enseñar este truco mental de Jedi.

Por Joshua Rothkopf

Publicado

Detalles del estreno

Reparto y equipo

Director Rian Johnson
Guionista Rian Johnson
Reparto Oscar Isaac
Daisy Ridley
Mark Hamill
Adam Driver
John Boyega
Kelly Marie Tran
Carrie Fisher
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