Kena de Luis Arévalo

Restaurantes, Cocina creativa
  • 4 de 5 estrellas
2 Me encanta
Guárdalo
1/4
2/4
Bonsai 59%
3/4
4/4

Qué gustazo acercarse a la nueva casa de Luis Arévalo. El chef peruano no es solo uno de los nombres importantes de la cocina nikkei por estos lares sino que sobre todo refrenda esa posición a diario con oficio, técnica y trabajo. Y no hay prueba más empírica y disfrutona que entregarse a su menú Omakase (leáse, lo que quiera el chef, eliminadas de la ecuación intolerancias y alergias). El algodón no engaña pero el niguiri tampoco.

En su última reencarnación hostelera el cocinero se ha hecho con un local de grandes dimensiones en el barrio de Salamanca, decenas de metros cuadrados diseñados por el interiorista Nacho García Vinuesa. De la entrada al fondo, la progresión sería algo así como informal-formal-informal. Barra reservada para comer/mesa altas->comedor->cócteles/sofás.

La clientela de zona noble y el trato impecable (suenan incluso excesivamente corteses pero, claro, prefieren pasarse por ese lado) gobiernan el espacio mientras un numeroso equipo de cocina se afana en los fogones o al otro lado de la barra (entre ellos, como uno más, el propio Arévalo). Así los platos –salvo el postre aquella noche- salen a un ritmo bien afinado. Tan eficaz como su carta de vinos. Breve sí pero equilibrada y seleccionada con intención, donde brillan etiquetas atípicas, de pequeñas producciones. No falta el champagne pero tampoco los vinos asequibles. Ni el pisco obviamente, ideal para abrir cualquier velada.

En el menú presenta sus raíces peruanas ya desde los entrantes haciendo un barrido geográfico que va del mar a la selva (de un ceviche de ostra a un inchicapi de gallina). Y esos guiños seguirán sucediéndose siempre en clave contemporánea/sofisticada y en ocasiones con productos más nuestros (mollejas o cochinillo), atendiendo siempre al mercado y a una calidad óptima. En el apartado de los niguiris, un vistoso y versátil intermezzo antes de los platos calientes, descubre las lecciones adquiridas en su carrera (el Kabuki marca) a la vez que impone su personalidad y curiosidad. En este copioso y profundo recorrido no falta el riesgo ni los desaciertos/altibajos ante tan interminable juego de texturas, temperaturas y sabores pero, sin duda, lo que queda es una impresión entusiasta y la seguridad de que a cada visita su propuesta crecerá.

* Resta: las sillas de la barra de sushi quedan muy bajas como para ojear sin asomarse el trabajo de los cocineros. en una de las paredes hay unas pantallas que muestran ese otro lado pero es peor el remedio que la enfermedad. Afean el interiorismo para cuatro miradas esporádicas. Ver los cortes que implica preparar el usuzukuri de san pedro tampoco es un Real Madrid – FC Barcelona.

Por Gorka Elorrieta

Publicado

Nombre del lugar Kena de Luis Arévalo
Contacto
Dirección Diego de León, 11
Madrid
28006
Horas de apertura De lu. a sá. 13 a 0.30 h.
Transporte Núñez de Balboa (M: L5, L9)

You may be interested in:

LiveReviews|0
1 person listening