Un día perfecto para volar

Cine, Drama
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Un día perfecto para volar

Desde 'Pau i el seu germà', el cine de Marc Recha no ha hecho más que crecer, tanto en ambiciones como en resultados. Su penúltimo largometraje, 'Petit indi', descolocó a mucha gente, y el retorno tenía que dejar las cosas claras. Pues bien, no hay duda que 'Un día perfecto para volar' resolverá muchos enigmas, aunque sea planteando nuevos, ya que se trata simultáneamente de un manifiesto poético, un documento conmovedor y una ficción conducida con destreza. ¿Cómo se come esto? Por suerte, no hay fórmulas ni recetas para acercarse a un film como este, pero resulta evidente que se trata de un destilado, una depuración de lo que el cineasta había experimentado hasta ahora, una home movie emotiva y humilde que se convierte en un cuento maravilloso sobre los claroscuros de la infancia, vista no como un paraíso perdido, sino como un territorio lleno de contradicciones. En la primera parte, Roc (Roc Recha, el hijo de Marc) camina por la montaña con su amigo Sergi (Sergi López), que le explica cuentos y misterios de la vida en la naturaleza. En la segunda, aparece el cineasta en persona para acompañar al niño y abrirlo todo con un tono más sombrío e inquietante. ¿Qué pasa? ¿Por qué se produce este cambio? No lo explicaré, pero sí os diré que unos cuantos planos y contraplanos entre Roc y unas siluetas equívocas, fantasmales, provocan la ruptura de manera bellísima y fascinante. Está filmada con una naturalidad aparente que en el fondo esconde un apasionante ejercicio sobre cómo poner en escena el dolor y la pérdida desde el punto de vista de un niño. Y la segunda mitad es uno de los fragmentos más deslumbrantes y aterradores del cine europeo reciente.

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Detalles del estreno

Duración 70 min.

Reparto y equipo

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