La correspondencia

Cine, Drama
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La correspondencia

Giuseppe Tornatore nos explica la historia de amor entre una mujer y el espectro de su difunto amante

La línea que separa a los vivos y a los muertos se reduce cada vez más. Giuseppe Tornatore, al que todos conoceréis como el director de 'Cinema Paradiso', nos cuenta la historia de amor entre una mujer y el espectro de su difunto amante, como si quisiera rescatar aquella extraña aventura con el más allá que vivió Gene Tierney en 'El fantasma y la señora Muir'. Hasta aquí, la cosa pinta bien. Lástima que el resultado, tan prosaico y carente de magia, venga a decirnos que, con los avances tecnológicos, ya no se necesitan pactos con el demonio ni ser una virgen entre los colmillos del conde Drácula para optar a la eternidad de ultratumba.

Ella es una joven astrónoma brillante, a punto de doctorarse, que en sus ratos muertos hace de doble de escenas de acción, tipo Lara Croft en un túnel de llamas. Él, un elegante profesor con el pelo blanco y jersé
is de cuello alto que, en la fase terminal de un cáncer que le había roído por dentro, le dejó una batería de videos, correos electrónicos programados para ser enviados en el momento preciso y pactos con un servicio de mensajería para poder acompañarla un tiempo, después de estar criando malvas.

Los fantasmas, hoy en día, ya no llevan cadenas, sino que se arrastran en la memoria de un disco duro, en una imagen digital descabezada en mil píxeles. Jeremy Irons y Olga Kurylenko encarnan
a dos personajes en mundos separados, unidos por una cálida pasión de fronteriza que han hecho suya y exclusiva, como le pasó a Joaquin Phoenix en 'Her'. La pena es que en todo momento le falte riesgo, que Tornatore tome la trama como un reto de verosimilitud dramática, como el rompecabezas de un thriller, más que como el juego de raíces góticas y belleza siniestra que esperábamos.

Por Josep Lambies

Publicado

Detalles del estreno

Duración 116 min.

Reparto y equipo