Y es que este espacio y su esencia no pasan desapercibidos. Más de 1.000 metros cuadrados repartidos en un edificio que antiguamente fue la sede de Caja España y que el arquitecto Rafael Robledo transformó en un gran escenario para el diseño contemporáneo. Techos altos, líneas limpias, luz natural y una sensación constante de calma hacen que recorrer la tienda se parezca más a visitar una casa cuidadosamente pensada que a entrar en un showroom. Todo invita a quedarse un rato más.
En Pilma son de predicar con el ejemplo y si su especialidad es crear ambientes habitables, cálidos y duraderos, su flagship en Madrid tenía que sentirse así. Adentrarse en su universo es disfrutar con el protagonismo de la madera, trabajada con sensibilidad y materiales sostenibles y reciclados. La combinan con acabados suaves y piezas concebidas para convivir durante años con quien las elige.
