Se dice que la Historia del Arte nunca le ha dado el lugar que se merece y posiblemente sea cierto. Antonio Raphael Mengs es, sin duda, un virtuoso de las bellas artes que suele pasar un tanto desapercibido.
Esta exposición se ha propuesto ponerle remedio a esto y a través de 10 secciones recorre desde sus años de formación, hasta su llegada y evolución en la corte española, pasando por su relación con el historiador del arte Johann Winckelmann, sus incursiones en la filosofía o la influencia de Rafael en su obra.
El virtuosismo del artista fue alimentado por la estricta educación y formación en dibujo y pintura que le impuso su padre, también pintor de corte de Augusto III de Sajonia. Mengs superó a su padre con facilidad y se fijó en su verdadero referente, Rafael. Esta relación de admiración e influencia se puede apreciar al ver Lamentación sobre Cristo Muerto (Mengs, 1768) junto a Caída en el camino del Calvario (Rafael, 1515-16).
Si el dominio del color de Mengs es asombroso, los dibujos expuestos son pequeños tesoros que merecen la pena ser disfrutados.
Su admiración por el arte grecorromano era compartida con teóricos como Johann Winckelmann y ambos trabajaron en el marco teórico y práctico de lo que se conocería como Neoclasicismo, un movimiento artístico inspirado en el arte clásico. Esta fructífera relación llegó a su fin cuando Mengs engañó a Winckelmann al realizar un mosaico romano falso que le dejó al teórico en ridículo ante la sociedad. En la muestra se exhibe este polémico mosaico, sin embargo, las razones por las que Mengs traicionó así a su colega siguen siendo desconocidas.
Uno de los puntos álgidos de la carrera de Mengs fue convertirse en el primer pintor de cámara de Carlos III de España. Su llegada a nuestro país le proporcionó fama internacional y pudo acceder a diferentes encargos, como murales que dieron rienda suelta a su creatividad y desafiaron su técnica.
La muestra finaliza apuntando a la siguiente generación con una escultura de Antonio Canova y con una carta de Goya a Mengs, donde le pide que le lleve a Italia; el artista sajón fue uno de los primeros maestros del aragonés en Madrid.




