El Museo Arqueológico Nacional presenta por primera vez diez esculturas maestras procedentes del Museo del Louvre y que establecen un diálogo entre las colecciones de escultura ibérica de ambas instituciones, procedentes de yacimientos del sureste peninsular.
Entre las piezas destacadas se encuentran las esfinges de Agost, los sillares de Osuna y las cabezas del Cerro de los Santos, obras ligadas a contextos rituales y funerarios que representan animales fantásticos, procesiones o exvotos. Una oportunidad única para apreciar la maestría técnica y la riqueza simbólica del arte ibérico, así como su pensamiento espiritual y su visión del tránsito al más allá.

