Bajo este enigmático título, Sandra Val propone, a través de sus obras e instalaciones, entender el juego como forma de pensamiento en lugar de un mero entretenimiento. Las piezas de la artista recuerdan a formas y remates artesanales, al mismo tiempo que no es posible determinar para qué o cuándo fueron hechas. A partir de aquí, Val plantea que la muestra funcione como un conjunto de dispositivos sin un significado cerrado, donde el público pueda reconstruir de manera personal cada elemento. Un juego que invita a pensar sobre lo lúdico como una manera de desarrollar nuevos significados para construir otros sistemas de pensamiento.
Dónde: Espacio Valverde (c/ Valverde, 30)

















