1. Felix Gonzalez-Torres. 'Untitled' (Revenge), 1991. Caramelos azules en envoltorios transparente, suministro inagotable
    Roberto Ruiz | Felix Gonzalez-Torres. 'Untitled' (Revenge), 1991. Caramelos azules en envoltorios transparente, suministro inagotable
  2. Felix Gonzalez-Torres. 'Untitled' (Madrid 1971), 1988. Museo Reina Sofía, 2026
    Roberto Ruiz. © Estate Felix Gonzalez-Torres | Felix Gonzalez-Torres. 'Untitled' (Madrid 1971), 1988. Museo Reina Sofía, 2026
  3. Vista de la exposición 'Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza'. Museo Reina Sofía, 2026
    Roberto Ruiz | Vista de la exposición 'Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza'. Museo Reina Sofía, 2026
  4. Vista de la exposición 'Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza'. Museo Reina Sofía, 2026
    Roberto Ruiz | Vista de la exposición 'Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza'. Museo Reina Sofía, 2026
  5. Felix Gonzalez-Torres. 'Untitled', 1988. Puzle C-print en bolsa de plástico. Museo Reina Sofía, 2026
    Roberto Ruiz | Felix Gonzalez-Torres. 'Untitled', 1988. Puzle C-print en bolsa de plástico. Museo Reina Sofía, 2026

Reseña

Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza

4 de 5 estrellas
  • Arte
  • Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Lavapiés
  • Crítica de Time Out
Irene Calvo
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Time Out dice

Caramelos, pósteres o cortinas de luces llaman la atención del público que acude a la exposición de Felix Gonzalez-Torres en el Museo Reina Sofía. Los visitantes pueden tocar, comer e incluso llevarse piezas; al hacerlo asoman algunas risas nerviosas provocadas por la emocionante sensación de transgredir lo prohibido. Y esa es solo una de las lecturas que la obra del artista, de origen cubano, ofrece.

Esta es la primera gran exposición de Gonzalez-Torres en Madrid, ciudad a la que fue enviado de niño, en 1971, para alejarlo del régimen. Pasó muy poco tiempo aquí, pronto viajó a Puerto Rico y, después, a Nueva York. En 1991 volvió a Madrid y describió este regreso como una "dulce venganza", expresión que ahora titula esta individual.

Felix Gonzalez-Torres supo utilizar lenguajes pop con una sencillez conceptual que logra conectar con casi cualquier persona. Sus obras, atravesadas por sus vivencias como hombre migrante, homosexual y seropositivo, invitan a menudo a interactuar con ellas, es decir, a involucrarse y activarse. Es el caso de la instalación sin título -no solía titular sus obras- que muestra miles de caramelos de menta dispuestos para el público o las pilas de copias ilimitadas, listas para llevar, con sutiles aunque demoledores mensajes impresos.

A pesar de un montaje demasiado espacioso que desluce algunas piezas nos podemos emocionar con otras, como la instalación compuesta por una guirnalda de bombillas que delimita un espacio de baile para dos personas que escuchan un vals mediante auriculares, metáfora de una relación amorosa y, en concreto, de su relación con Ross Laycock, cuyo fallecimiento en 1991 marcó la producción del artista.

Casi al final de la muestra, en una de las salas más pequeñas y acogedoras, encontramos una instalación sin título, entre paréntesis "Un retrato", compuesto por un pequeño monitor en negro, que lanza frases conectadas con diferentes momentos de la vida del artista. En el mismo espacio unas amplias cortinas azules tiñen la luz que entra por las ventanas, mientras que un cibachrome y dos álbumes de fotos hechos a mano aportan solemnidad, a la vez que cercanía.

Detalles

Sitio web del evento
www.museoreinasofia.es/
Dirección
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Santa Isabel, 52
Madrid
28012
Transporte
Estación del Arte (M:L1) y Lavapiés (M:L3) | Autobús: líneas 6, 10, 14, 19, 26, 27, 32, 34, 36, 37, 41, 45, 59, 85, 86, 102, 119, C1, C2 y E1 | Atocha (Cercanías:C1, C2, C3, C4, C4a, C4b, C5, C7 y C10) | Vehículo propio
Precio
12 €
Horas de apertura
Lunes y miércoles a sábado: 10.00 a 21.00 h | Domingos: 10.00 14.30 h

Fechas y horas

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