El tirarse como acto de valentía y la incertidumbre como forma de vivir se entrecruzan en el título de la muestra, tomado del poemario Que se contradicen de Carmen Rotger.
Comisariada por Pedro Huidobro, la propuesta aborda las diferentes formas de estar en el mundo desde la experiencia de cuatro jóvenes artistas emergentes: Sofía Briales, Mario Manso, Isabel Merchante y Ángel Sevillano. Cada uno de ellos presenta una obra de gran formato en un pequeño espacio de CentroCentro que contiene los anhelos, sueños, miedos e ilusiones de una misma generación de artistas.
Dejar el pincel a remojo, de Sofía Briales, está formado por dos enormes lienzos pintados de negro por los que discurre agua, que es recogida en un pilón y reutilizada después en un circuito cerrado. La artista propone reflexionar sobre la espera no como fin, sino como medio en sí mismo. A través de las capas de pintura que el agua dejará sobre los lienzos, la obra se irá conformando.
Mario Manso también utiliza el agua en su pieza, Sal (del cuerpo), una instalación realizada a base de conductos de plástico que forman parte de un sistema mixto de riego hidropónico de agua y sal en continuo movimiento. Así, cuando el agua se evapora produce unos cuerpos salinos. De esta manera, la obra está formándose continuamente, pero también está inacabada todo el rato.
En Órgano para ordenador, Isabel Merchante ha construido una instalación capaz de materializar un sonido que nunca vamos a escuchar y lo hace mediante burbujas. La artista apunta así a cómo los datos pueden llegar a estar encriptados más allá de nuestra comprensión. Una Inteligencia Artificial genera mediante un algoritmo la música que va a interpretar, por lo que, como las burbujas, está condenada a desaparecer nada más existir.
La instalación de Ángel Sevillano, Fusilamiento, reinterpreta el género del bodegón como retratos objetuales. Así, las flores que pinta son personificaciones que se presentan frente a unos cañones que las apuntan directamente y se activan periódicamente. Al humanizar las flores, el artista acentúa la deshumanización del arma.





