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Reseña
La era de los nuevos conceptos asociados a la coctelería. En este caso, la novedad busca asentarse frente a Harrison 1933, bar de cócteles ya consolidado en la peatonalizada calle Recoletos. Lo primero, una cafetería como Friends in Common refleja pulcritud diurna de inspiración europea. Relatives, su alter ego nocturno, se oculta al fondo, al otro lado de una falsa puerta que muestra bolsitas de café de especialidad. Escaleras abajo, se bebe a gran nivel en un contexto cosmopolita. Hace seis años, un grupo de inversores mexicanos trasladaron su marca de gimnasios BAM Labs desde Torreón, norte de México, a Madrid. Su filosofía de vida healthy y aspiracional evolucionó con las cafeterías Friends in Common hasta inaugurar tres, una de ellas la que hoy camufla este speakeasy (cartel en la puerta, vale), un nuevo paso, que tuvo algunos problemas de instalación pero que ya avanza a ritmo relajado.
La mentalidad americana planea la rotación alta con dinámica de hacer cola o sacar la cuenta en modo francotirador. Difícil que se dé algo así. Relatives solo abre cuatro días y el ambiente sube en fin de semana tras cena. Lo que se genera es una atmósfera íntima sobre un colchón de electrónica en un espacio de penumbras con un aforo de poco más de 30 personas. Los códigos visuales no son nuevos: tonos ocres y terracotas, juegos de espejos e iluminación indirecta. Aquí se desmarcan con un botellero encajado en una esfera de led y una impresionante barra de mármol.
En ella opera el tándem formado por Emilio Rodríguez (Angelita y Momus) y Sara Collados (Dry Martini, Alchemist 1967), profesionales capaces y con las cosas claras. Los perfiles se complementan bien, en servicio y técnica (ejemplo: la precisión de medir el alcohol por peso y no por volumen). Manejan una carta que divide coctelería de autor (14 €) y clásicos (13-15 €). En realidad, todo sigue una línea consecuente que parte de registros reconocibles.
De la primera parte, doce cócteles sintetizados desde la delicadeza. Ness Tea Time abarca México, España y Japón, tres viajes y tres acentos en uno solo que acaba siendo floral, afrutado y largo. Con whisky Hibiki Harmony, amontillado AB de González Byass y una soda casera de jamaica y melocotón. Su Bramble mezcla ginebra Roku, cordial de mora con hoja de sisho verde y un poco de menta; un cóctel fino que no se va de dulzor.
Uno muy especial elude la base destilada y se hace vínico. Es Chachi, así lo sienten, con el vermut rosado 9 Di Dante Paradiso, Empirical Plum, vino chardonnay, cordial de palo santo, y la burbuja del prosecco Fiol Rosé. Complejo, con el toque de fruta de hueso y un final cortante, servido en copa de vino sin decoración alguna, un cóctel para quien no bebe cócteles pero quiere beber con clase y mucha dignidad.
El best seller es su margarita Relative, con tequila G4 y, en lugar de licor de naranja, un licor casero de hoja de higo, la “nueva mayonesa” de la coctelería. Muy solicitado también el Pisco Sour, ligero pero con matices, divertido en nariz por el curioso encurtido de canela y fruta de la pasión que añaden al pisco Sarcay.
Para los cócteles clásicos parten de mezclas ya preparadas en negativo (-20º), aunque disponen de todos los ingredientes por separado en caso de atender a gustos personales. Aparece un Daiquiri, un Rob Roy o un Naked and Famous. En el top 5 de ventas está el Negroni, que preparan con gin Sipsmith, mix de vermuts de 9 Di Dante y Campari. Lo sirven con un cubo perfecto de hielo y aplican la técnica Montgomery: agitar la mezcla en botella para oxigenar y tener una textura untuosa que casi parece melaza. Lo mismo hacen con el Dry Martini, para el que utilizan un poco del vermut extra dry 9 Di Dante, más botánico y floral que otros italianos, y gotitas de angostura de naranja en la copa de tallo largo. De este trago duro son capaces de extraer notas amables y afirman sacar rondas entre el público femenino, un llamativo giro de consumo. Se llevan su ritual de servicio a la mesa para atemperar tanta gelidez en vaso mezclador. Además, a los cinco o siete minutos cambian la copa, un detalle con el copyright de Del Diego.
Otro detalle de la pureza que se gasta en Relatives es la opción del tamaño tiny para ofrecer margaritas o dry martinis de 7 centilitros, por la mitad de precio también. A esa tarifa reducida trabajan los cócteles sin alcohol, como Manzana y Rosas o el Mezcaloni. Todo mientras palpita de fondo el disco rap de Benni Ola. No esperéis a familiarizaros con Relatives.
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