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Entre los caracoles de Casa Amadeo, las setas de El Brote o las sardinas a la plancha del Santurce, acaba de aterrizar, en pleno corazón del popular Rastro de Madrid, el bar más curioso que vais a descubrir este octubre si andáis por el centro. Una tabernita con platos de cocina coreana con giro contemporáneo y cócteles diseñados por Diego Cabrera (Salmon Guru). Es un lugar para compartir platos pero no para empezar un aperitivo sui generis porque, de momento, su idea es abrir únicamente por la noche (desde las 20.00 y hasta las 0:00). Eso sí, hay velas e iluminación roja para crear una atmósfera cálida y un ambiente íntimo. De habilitar ese acogedor escenario se ha encargado Plantea Estudio.
Marina Lis Ra, responsable de consolidar en el Na Num (Libertad, 8) una cocina de origen coreano pero a la vez habla varios idiomas (porque ella misma, de padres coreanos, nació en Argentina), salta ahora de Chueca a este privilegiado enclave entre La Latina y Lavapiés con una propuesta más informal, menos encorsetada que un restaurante con reservas. Pero la línea, más doméstica que creativa, se mantiene. En las recetas de este recién abierto Fatale (Ruda, 2) están las salsas madre de aquella gastronomía asiática, los fermentos y los encurtidos. La oportunidad nació en una conversación con Bruno Grandi y Nacho Espósito, la gente de El Gordito (Plaza de Cascorro 17), que le invitaron a dar vida nocturna a su local, que se transforma y cuenta con entrada independiente. Las puertas se abren oficialmente este jueves. Ya tenéis plan para el finde si os gusta estar al día de las novedades culinarias más interesantes.
Qué se come en Fatale, el bar coreano con un sando imprescindible
Vaya por delante el que será uno de los bocados estrella de la casa, el sando, que se sirve en brioche tostado con kimchi y comprime en parte el ideario gastronómico en el que se basa Fatale. "De Argentina siempre me han gustado las milanesas, gruesas y un poco rojas en el centro. Por eso decidimos hacer milanesas de solomillo de 200 g y glasearlas con un sirope de arroz fermentado y ciruela. Mezclar un poco de lo que más me gusta de ambos mundos". Tenéis el Goguma, boniato frito con mayonesa de tikka masala y coco, la Gamja Salad, ensalada de patata y huevo con papaya picante encurtida y pan de gambas, o el Yeoneojang, salmón marinado con leche de tigre de lychee y aceite de gochugaru.
Estos son platos para ir abriendo boca antes de saltar a la potencia de su Doenjang Chicken, pollo salteado en mantequilla de doenjang con jangajji de setas y aderezo de sésamo, los omnipresentes mandu, empanadillas fritas de cerdo y gambas, o el Kkori Jjim, rabo braseado en soja con daikon, zanahoria y patata. Hay espacio hasta para los recuerdos más caseros. "Cuando iba al colegio en Estados Unidos, a veces mi madre me preparaba mac and cheese de cajita para llevar. Cada vez que lo como, me da nostalgia, y es una de las cosas que más me apetece comer en casa después del servicio", recuerda Lis Ra. De ahí salió el Tteok & Cheese que podéis disfrutar aquí. Unos ñoquis de arroz con salsa de cheddar inglés y bacon.
Para beber (y equilibrar el picante y la acidez que alegran los platos) tenéis cerveza coreana, soju y vinos escogidos por el sumiller de Na Num pero muchos os asomaréis, si ya habéis pasado alguna noche en Salmon Guru, en la carta de coctelería, diseñada en exclusiva por Diego Cabrera. Sobre el papel hay tragos tan sugerentes como el Pikeul Gin Tonic (con ginebra y tónica de encurtidos), el Gochujang Bloody (de estilo michelada), el Chamkkae Bourbon (jerez, bourbon, aceite de oliva, sésamo y vainilla) o el Cheongpodo Gimlet (ginebra, soju y cordial de uva verde), entre otros.

