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A nadie sorprende ya que las calles del centro de Madrid son cada vez un poco más mexicanas. Antes eran cuatro las buenas taquerías y no habíamos oído hablar del maíz nixtamalizado y ahora abren una nueva cada mes, si no es en Chamberí será en Malasaña. Había dos/tres restaurantes realmente chingones y ahora la lista es tan amplia como heterogénea. Uno de los reyes de esta cocina sigue siendo Roberto Ruiz (Barracuda MX, Barra Lucas) pero acaban de desembarcar (y de ganar el ) lugares tan fabulosos como La Once Mil o, por seguir con los números, La Veintiocho, que ha abierto su segundo local poco meses después de presentar sus credenciales en la capital. Porque México es gastronomía. Y eso se dispara durante las celebraciones por el Día de Muertos, fechas donde uno de los bocados protagonistas es el poppularísimo Pan de muertos.
Un joya dulce escondida en un emblemático hotel
Sólo durante dos días pero con opción take away (tanto para visitantes como huéspedes), la reconocida panadería Gala de Ciudad de México trae tres versiones especiales de su Pan de Muerto al interior del hotel Rosewood Villa Magna (Paseo de la Castellana, 22). Los días 1 y 2 de noviembre el prestigioso chef Lalo García (Máximo) toma el espacio Flor y nata para elevar esta tradición ancestral a sus mayores cotas. Acercaos a disfrutar de esta delicada y fragante pieza que se presenta en la versión clásica, en una rellena de nata u otra con azúcar de ceniza de totomoxtle.
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Puro sabor mexicano a dos pasos de la estación de Atocha
También varias opciones y rellenos (animaos a probar el de pistacho) para el tradicional Pan de muerto vais a encontrar en Pancito Perrón (Ronda de Atocha, 14), un obrador de barrio regentado por una pareja joven, mexicana ella/italiano él, que lleva ya año y medio abierto a la sombra del Museo Reina Sofía. El local ya era un planazo para desayunar a la mexicana (vamos, a lo grande gracias a sus chilaquiles o unos huevos divorciados) cualquier fin de semana pero su vitrina-ventanal luce ahora, además de sus famosas conchas, este otro emblema culinario, tan estacional como artesanal.
Dos obradores 100% mexicanos en Chamberí
Aquí trabajan con harinas ecológicas y masa madre pero la clave es acompañar el Pan de muerto con un buen café (aquí lo tienen) o un chocolate caliente. Auténtico sazón mexicano es lo que gastan en este horno artesano de Chamberí. Se llama CoMadre (Andrés Mellado, 71) y bordan la receta tradicional (con esa característica esponjosidad y esa aroma de azahar y naranja) aunque también cuentan estos días con una versión con nata para los especialmente golosos. Vecinos de distrito, pero en el barrio de Almagro, no os perdáis el buen hacer de Molino Manuela (García de Paredes, 33), quizás la mejor panadería mexicana de Madrid. Estos días no dan abasto pero siempre llegan. Lo atestiguan sus redes: "Estamos trabajando a nuestra máxima capacidad para que todos alcancen, pero todo se prepara al día y con mucho cuidado. Gracias por venir, por regresar y, sobre todo, por la paciencia y el cariño con el que nos acompañan".

