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Al poco de abrir el local ya les empezaron a llegar ofertas de expansión, contratos para hacer crecer el proyecto. Ahora, después de haber ganado el Campeonato Mundial de Patatas Fritas (celebrado en la localidad francesa de Arras) este mismo fin de semana, la catarata de planes de crecimiento llegará hasta la última de sus freidoras. Pero ellos quieren ir despacio. Confiesan que su idea es consolidar la marca, estandarizar procesos y luego ir ampliando el negocio. Porque empezar empezaron fuerte, abriendo donde creían que el plan iba a funcionar, en pleno centro de Madrid, en el meollo turístico. Y vaya si ha funcionado.
De camino entre la Puerta del Sol y el Mercado de San Miguel, os vais a cruzar con el pequeño local de San Fries (Mayor, 44), el negocio en el que Javier San Pío ha involucrado a su familia después de colgar su traje en la banca privada. Antes de abrir a finales de agosto, viajó mucho por la cuna de este bocado callejero, por Bélgica y Holanda, y probó aún mucho más. Porque a todos aquellos puestos que cató internacionalmente se suman los kilos de patatas analizadas para trabajar siempre con un producto fresco (nada de congelado), venga de Galicia o de Cartagena.
Pero el verdadero secreto de San Fries, un establecimiento 100% gluten free, es su doble fritura para conseguir ese crujiente por fuera pero que siga tierna por dentro. Y a esa técnica que las hace especialmente adictivas tenéis que sumar los toppings (de cheddar a jalapeños si queréis ir más allá del sabor "clásico") y más de una docena de salsas diferentes. Si queréis probar lo buenas que están, la cosa es fácil porque abren a diario desde las 12:00h. Y cuando se acaban las patatas del día, bajan la persiana. Hay y habrá más colas a las puertas si buscas comer barato y rápido para seguir paseando hacia La Latina o el Palacio Real.
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