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Las que algún día hicimos ballet probablemente no nos imaginábamos volviendo a colocarnos delante de una barra, tirando de puntas y de buena posición corporal. Hasta que el barré llegó a nuestras vidas. Se trata de un método que mezcla movimientos, por supuesto, del ballet con otros de otras disciplinas como el pilates o el yoga y en algunos estudios se animan incluso con la fuerza y el cardio. En cualquier caso, el atractivo está no solo en lo completo que puede ser (trabajas fuerza, cardio y movilidad), sino en que además lo haces con ejercicios de bajo impacto que no son lesivos para el cuerpo. En Madrid, ya son varios los espacios donde puede practicarse. Nosotros hemos seleccionado tres.
Arde Barré Studio
Al frente de las clases en este estudio se encuentra Inés que también es fisioterapeuta. Esto es un puntazo porque su conocimiento le permite adaptar los movimientos a posibles lesiones y tú tienes la tranquilidad de que cualquier descuido postural será corregido al momento. Y esto no es un decir, porque las sesiones en Arde Barré Studio no están masificadas y eso le permite estar pendiente de cada alumna. Sus clases se caracterizan por la intensidad, pero de esa intensidad que engancha. Ojo, porque les gusta decir eso de que que “no cuenta como infierno si te gusta como quema”. Las encontrarás en Paseo de La Habana y en La Moraleja.
Casa Barré
La gente de Casa Barré cuenta con cuatro estudios en Madrid (Ayala, Fernando el santo, Potosí y Caleido) donde es posible de disfrutar del barré en dos modalidades. La de Resistance, con la que han desarrollado clases de bajo impacto en las que se trabaja la resistencia y la fuerza con movimientos cortos, lentos y controlados. La de Interval. Con esta última entra en acción todo el cuerpo y, con una coreografía en barra, se combina fuerza, movilidad y cardio.
Boutique Barré
Con estudios en el barrio de Salamanca (calle Goya, 137) y en Chamberí (paseo de Eduardo Dato, 2), en Boutique Barré ofrecen clases de barré para mujeres. Lo que nos gusta es la capacidad que tienen de diversificar sus clases y adaptarlas al nivel y la intensidad de las distintas alumnas que integran cada una de ellas. Y es que son conscientes de que todas hemos sido principiantes en algo alguna vez.

