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La Hiruela vuelve a vestirse de tradición y sabor para celebrar una de sus citas más queridas: la Fiesta de la Recolección del Pero. La vigésima edición, encuentro con la naturaleza, la cultura rural y la gastronomía serrana, que recuerda así la importancia de mantener vivas las costumbres de los pueblos.
Esta variedad de manzanas protagonizan una fiesta en uno de los pueblos con más encanto de Madrid
Esta celebración supone una puesta en valor de la cultura agrícola y un reconocimiento a la calidad de las pequeñas producciones autóctonas de la Sierra de Rincón, que impulsa la conservación y el aumento de cultivos y con ello la diversidad genética agrícola, como el pero, una variedad de manzana que se caracteriza por su exquisito sabor y su agradable olor.
La jornada de la Fiesta de la Recolección del Pero se centra, fundamentalmente, en los actos de degustación y muestra de prácticas y variedades de manzanas, que dan a conocer los productos locales junto a las prácticas vinculadas con los mismos. Se muestran la técnica del injerto, la cata de variedades de manzanas, la degustación de platos locales elaborados con distintas variedades locales de manzana, como las 'ostias', de finas rodajas de pero, rebozadas con huevo y fritas, que se sirven acompañadas de naranja o de las conocidas migas.
Paralelamente, y durante toda la jornada, se realizan sendas guiadas por los huertos y otros pilares etnográficos de La Hiruela como el molino harinero, la carbonera, el colmenar tradicional y todo su entorno natural. La fiesta, que se celebrará el sábado 17 de octubre, finalizará con una actuación musical de Zarigüeyas.
La Fiesta de la Recolección del Pero, nacida en 2006, se celebra un sábado de otoño, aunque su fecha exacta varía en función de la maduración de la fruta condicionada por la climatología.
Históricamente el pero ha supuesto una referencia en el desarrollo de La Hiruela, pues desde antaño se cultivó para su comercialización, además de para su consumo, resultando un pilar económico de gran importancia. Las crónicas cuentan que era vendida en el Mercado de La Cebada, en la Villa y Corte de Madrid y que llegó a consumirse en la Casa Real.

