Rodrigo Sorogoyen, Alauda Ruiz de Azúa, Paco Plaza... Además de ser grandes directores de cine, todos estos nombres tienen algo en común: forjaron su talento en la ECAM, la Escuela de Cine de Madrid. ¿Quién vendrá después?
Como primer paso indispensable para dar respuesta a esa pregunta, la ECAM ya ha abierto el proceso de admisión para el curso 2026-2027. Y lo ha hecho con cambios importantes. La gran novedad: sus diplomaturas pasan a durar cuatro años, en una apuesta por una formación más completa, progresiva y adaptada a lo que pide hoy la industria audiovisual.
El nuevo modelo no implica pagar más, pero sí estudiar de otra forma. Durante los primeros cursos, el alumnado recibirá una formación más transversal, con un enfoque humanístico y práctico, antes de especializarse poco a poco en áreas como Dirección, Guion, Montaje, Producción, Sonido, Dirección de Arte, Dirección de Fotografía o Cine Documental. La idea es clara: formar perfiles más versátiles y preparados para un sector en constante cambio.
A este rediseño se suman nuevos laboratorios interdisciplinares, pensados para consolidar lo aprendido antes de dar el salto a la especialización. Es una manera de acercar aún más la escuela a la realidad profesional, algo que siempre ha sido una de las señas de identidad del centro madrileño.
Pero no todo pasa por las diplomaturas. La ECAM también refuerza su oferta de posgrado con la incorporación de un nuevo Máster en Posproducción Audiovisual, que aborda todo el proceso desde el final del rodaje hasta la distribución. Se incorpora así a otros programas ya consolidados en materias como color, gestión de proyectos o negocio audiovisual, además de títulos más recientes centrados en restauración fílmica o marketing del entretenimiento.
En paralelo, la escuela mantiene su apuesta por facilitar el acceso a la formación con becas completas y parciales, y con programas más accesibles como la Escuela de Oficios o su formación online en efectos visuales. Todo ello en un entorno por el que pasan cada año cientos de profesionales en activo. Porque si algo tiene claro la ECAM es que aprender cine no va solo de teoría: va de rodar, equivocarse y volver a empezar. Como la vida misma.
