Imagina un elegante café parisino, una taza de café de especialidad humeante y un dulce de esos que enamoran al paladar, además de una carta de platos galos que te trasladan directamente a este territorio. PAUL, la icónica cadena de restauración francesa fundada en 1889, hace este sueño realidad.
Si buscamos ejemplos de establecimientos franceses que se hayan convertido en inspiración en todo el mundo, PAUL es uno de los máximos exponentes. Y ya lo podemos disfrutar en Madrid.
En los fogones, el restaurante cobra vida con una carta que rinde homenaje a la cocina caliente con el sabor más auténtico de Francia. Al mediodía, podéis disfrutar de recetas icónicas que reconfortan el alma: desde su mítica sopa de cebolla servida dentro de su pan artesano o el crujiente Paillasson (patata con salmón ahumado y queso cremoso), hasta un impecable entrecote a la plancha. Todo ello maridado con tablas de quesos seleccionados y una cuidada bodega de vinos y champagne francés.
Su propuesta culinaria se completa con una curiosa fusión: boulangerie, con panes recién horneados y harinas ecológicas traídas directamente del molino de PAUL en Francia; pastelería de autor, elaborada con la mejor mantequilla y libre de aditivos; y café de especialidad 100% Arábica, servido por baristas expertos.
El savoir faire, la producción artesanal y un servicio de exquisita calidad conforman el ADN de estos establecimientos en los que conviven una gran selección de opciones dulces y saladas para que sea una opción única a cualquier hora del día, tanto si buscáis un desayuno como una comida, una merienda o incluso disfrutar de unos cócteles después del trabajo.
Ya podéis disfrutar del encanto francés de PAUL en su céntrica flagship, ubicada en Calle Serrano, 80, y también de su restaurante en Plaza del Perú, 1, donde se encuentra el obrador desde el que se realizan sus productos recién hechos con todo el mimo y el corazón que merece la mejor pastelería francesa, garantizando así su máxima frescura y su calidad.
