Recomendaciones (y anécdotas) de sobremesa: así la vivimos en Time Out Madrid

Siempre estamos al tanto de las aperturas, los restaurantes más top y los imprescindibles de la ciudad, pero aún no os habíamos contado nuestras sobremesas... hasta ahora
Ruavieja
Ruavieja
Time Out en colaboración con Ruavieja
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Se podría decir que en Time Out Madrid todos somos, de un modo u otro, gatos. Es cierto que en la redacción hay muchos "adoptados", pero ya se sabe: una vez la ciudad te atrapa, te conviertes en madrileño casi de forma automática. Y como tales, entendemos la sobremesa no solo como un hábito, sino como una seña de identidad.

Por ello, somos muy conscientes de su pérdida progresiva. Los turnos (si te sientas a las 14, prepárate para irte a las 15.30 h), los locales de picoteo-de-pie-en-mesa-alta y aquellos que parecen sacados del mismo molde son una realidad en nuestra ciudad, y aunque existen aperturas que nos encantan (y que no dejaremos de recomendar), lo cierto es que de vez en cuando nos apetece reivindicar los lugares auténticos, esos que mantienen un acto tan nuestro como es la sobremesa.

Aprovechando la nueva campaña de Ruavieja, que resalta esta práctica de alargar las comidas hasta el infinito, nos hemos aliado con la marca para abanderar este acto tan nuestro. Porque precisamente, Madrid está cargada de agendas imposibles y bullicio, y la sobremesa es, en cierto modo, rebeldía. 'Ábrela solo si vas a quedarte', el lema que se lee en la botella de Ruavieja, parece una declaración de intenciones, y nosotros queremos animaros a llevar a cabo este gesto: el de quedarse, sin prisa, y disfrutar del momento presente.


Por eso, hemos trabajado junto a la marca en una selección de restaurantes para que podáis disfrutar de la sobremesa en Madrid, pero también hemos tirado de memoria para recordar anécdotas de nuestros grandes (y largos) momentos después de comer. Sentaos con nosotros: os contamos nuestras vivencias más personales. 

Madrileños adoptivos

Para quien viene de fuera, nuestro ritual de no levantarse cuando se acaba el plato puede resultar desconcertante. "Lo cierto es que en Canadá no somos mucho de sobremesa y hasta que llegué a Madrid no estaba muy familiarizado con ella", confiesa uno de nuestros compañeros, nativo del país norteamericano y aún fascinado por esa capacidad local de dilatar el tiempo.

Al principio le extrañaba que sus amigos no huyeran tras el postre, pero la ciudad le acabó ganando. "Con el tiempo me di cuenta de que era el mejor momento de cada quedada", admite. Su lugar de conversión fue una terraza con solera del centro, donde "después de una comida a base de tapas, se nos suele alargar la tarde hasta hacérsenos de noche". Botella de Ruavieja mediante, claro.

Sin salir del barrio

A veces, huir del "centro-centro" es la mejor opción para encontrar autenticidad. "No hay madrileño que se precie que no conozca los lugares icónicos, pero pocos saben que cruzando la M-30, existen otros extraordinarios: los míos están paseando por Carabanchel", nos chiva una compañera defensora de la vida de barrio. Aunque, admite, la selección que hemos hecho en Time Out junto a Ruavieja "está al nivel": comenta que es "la representación más genuina de la sobremesa madrileña, esa que empieza en el aperitivo y se alarga hasta que se encienden las farolas".

Y no es la única. Otro grupo de la oficina ha llegado a la conclusión de que "la sobremesa es también hogar". Huyendo de lo chic y lo fusión, han encontrado su refugio en Tetuán. "Allí se encuentran verdaderas joyas que escapan a lo trendy", asegura uno de ellos. La clave, a veces, consiste en pasear por distintos barrios; y si no, que se lo digan a la variedad de nuestros seleccionados. 

Hasta la madrugada

Aquí es donde entran las leyendas. Empezamos con el clásico "lío" de horarios. "Hace un par de años fui a comer a un lugar castizo de esos que no defraudan", cuenta otra de nuestras compañeras. "Llegamos a las 14:00 h y cuando miramos el reloj ya eran las 20:00 h", cuenta. Entre risas y copas de Ruavieja, la situación se animó tanto que el dueño se unió a la mesa.

A veces, el culpable de alargar la noche es un simple malentendido. Que se lo digan a nuestro compañero que, tras un cocido, pidió un descafeinado para poder dormir. Veinte minutos después, estaba "hablando más rápido de lo normal y gesticulando como si explicara la teoría de la relatividad". Al reclamar al camarero, la respuesta fue lapidaria: "Ah… ¿descafeinado? ¡Pensé que había dicho doble café con Ruavieja!". Resultado: risas generalizadas y una noche en vela.

Y para cerrar, la épica de un cumpleaños en Argumosa: ya sabéis, una de las arterias con más vidilla de Lavapiés, que acabó con un postre contra el suelo tras intentar subir al cumpleañero a hombros. "Los camareros salieron con la fregona, pero les dijimos que lo limpiábamos nosotros", relata nuestro compañero, que fue testigo de la escena.

La honestidad tuvo premio: el dueño apareció con una tarta helada (con un toquecito de Ruavieja) y se unió a la celebración. Aunque bajaron la persiana a la una, "nos quedamos con los dueños hasta las 2:00 h, fregando platos y cantando en un karaoke improvisado con YouTube de fondo". Porque, al final, las mejores sobremesas son las que acaban con el personal del bar cantando contigo.

Lo importante es quedarse

Después de leer esto, queda clara una cosa: da igual si eres de plan tranquilo en la sierra, de los que se lían en el centro o de los que acaban cantando con el dueño del bar. Lo importante de estas historias no es dónde empiezan, sino que nunca sabes cuándo (ni cómo) terminan.

Porque al final, la magia surge cuando dejamos de mirar el reloj. Y de eso Ruavieja sabe un rato. Por eso, nos hemos unido a ellos desde Time Out para que tú solo tengas que preocuparte de elegir la compañía; nosotros ponemos el escenario.

Hemos seleccionado una decena de locales en Madrid donde la sobremesa es sagrada, para que puedas vivir tus propias anécdotas legendarias. Quizás no acabes con una tarta en el suelo (o sí, quién sabe), pero te aseguramos que el tiempo invertido merecerá la pena.

Así que ya sabes: busca tu sitio en la selección de Ruavieja x Time Out, llama a esos amigos que hace mucho que no ves y pide la cuenta tarde. Y, por favor, si pides un "doble café con Ruavieja", asegúrate de que el camarero te ha entendido bien... o prepárate para no dormir.

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