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11 remedios contra la resaca

¿Habéis tenido una noche movidita? Aquí tenéis consejos, ideas y trucos para prevenir y también afrontar los temidos efectos del día después

María José Gómez
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Es un mal que hemos sufrido todos más de una vez, y aunque creemos tenerlo todo bajo control, al día siguiente maldecimos cada una de las copas que nos alegraron la noche. Para pasar la resaca con dignidad y para que le afecte lo menos posible a nuestro organismo, os presentamos 10 consejos dados por un nutricionista que os van a ser la mar de útiles. ¿Qué hay que hacer cuando tienes resaca? ¿Cómo amortiguarla? Ninguno de estos consejos hacen desaparecer el martilleo por arte de magia, pero sí que pueden aliviarla. Recordad la regla de oro: ¡con un par de copas esquivaréis el resacón! 

*Muchas gracias al nutricionista Hegoi Segurola por ofrecernos sus conocimientos y consejos en la redacción de este artículo.

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El exceso, madre de todas las resacas

No nos engañemos: no existen los remedios milagrosos y es bastante improbable que, por mucho que confiemos en los avances farmacéuticos, inventen el Resakil Forte. La única forma de evitar una resaca monumental es, si descartamos la opción de la abstemia, beber con conocimiento. Dos de los factores directamente proporcionales al malestar del día después son la cantidad de alcohol y la velocidad con la que se ingiere: si bebemos muy rápido no le damos tiempo a nuestro pobre hígado a metabolizarlo.

Con el estómago contento

Una ingesta de alcohol con el estómago vacío es sinónimo de apisonadora física. Aunque quizá habéis escuchado que es mejor comer grasas –porque así se ralentiza la digestión– lo cierto es que lo más recomendable, y saludable, es comer o cenar de forma equilibrada entre lípidos –grasas, vaya–, proteínas y carbohidratos. Un buen plato de pasta, por ejemplo. Esto es muy importante para las personas diabéticas, ya que el alcohol puede causar hipoglucemia, o bajada de azúcar en la sangre.

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¡Bebe en plenitud de facultades!

Si vas a consumir alcohol, procura haber descansado antes. ¿Es decir, te vas de parranda a lo grande? Procura haber comido cosas decentes y saludables, y haber dormido tus buenas ocho horas (si has hecho tres sesiones de ejercicio antes de la fiebre del sábado pote, mejor que mejor). Parece de perogrullo, pero es cierto: si tienes energía y estás en forma, tu cuerpo podrá combatir mejor el castigo que estás a punto de infligirte. 

El agua no es solo para las ranas

La resaca, amigos, no es un monstruo mítico: tiene una base muy física. El alcohol provoca toxicidad a nuestro organismo, irrita el estómago y nos deshidrata, que se manifiesta en efectos secundarios tan conocidos y molestos como el dolor de cabeza, estómagos centrifugados, etc. Una de las mejores formas de evitar quedarnos secos como una mojama es alternar las bebidas alcohólicas con refrescos y agua. No hablamos de combinados, tramposos, sino de tomarlos por separado…

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Mitos etílicos

Tajante: no hay alcoholes buenos y alcoholes malos. Ya sean blancas, dulces, gaseosas…, cualquier bebida alcohólica puede acabar en resaca según la cantidad. Ahora bien, los alcoholes de peor calidad –que contienen metanol, acetatos, etc.– aportan, además, unos niveles más altos de toxicidad. Y si pensáis que es mejor beber el alcohol solo que combinado estáis equivocados: los combinados proporcionan otros líquidos que nos ayudan a hidratarnos.

Danzad, danzad... malditos

También es muy recomendable que os mováis: no os espachurréis en el sofá o en el taburete durante horas haciendo el único ejercicio de levantar el codo y charlar con los amigos. Si bailáis, además de beber más lento y también menos cantidad, favoreceréis la circulación de la sangre y la absorción del alcohol a una velocidad más 'friendly' para nuestro organismo. Así que ya sabéis, ¡todos a la pista!

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Te dan alas.... y dolor de cabeza

No diremos marcas, pero las bebidas energéticas y vigorizantes que a menudo se utilizan para hacer combinados con alcohol no son muy recomendables, sobre todo cuando se consumen en exceso. Su alto contenido en cafeína y estimulantes todavía deshidratan más y, además, no son cardiosaludables, ya que aceleran el ritmo del corazón. ¡Id con cuidado!

Antes de meteros en la cama

Otro buen truco para evitar el séptimo de caballería galopando en la cabeza al día siguiente es cambiar la última copa por un refresco o agua: ¡nada de alcohol! Y si es una bebida isotónica o hipertónica –aquellas que consumen los deportistas–, todavía mejor: este tipo de brebajes contienen muchas sales minerales y electrolitos que nos ayudan a recuperar los niveles de hidratación del cuerpo. ¡Viva!

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Os ponemos a caldo

Para recuperar fuerzas, conviene hacer una comida fraccionada –es decir, pocas cantidades– y con platos caldosos, como sopas, arroces caldosos, guisos de cuchara, etc., suaves y que tengan una alta concentración en sales –nos ayudará a rehidratarnos– y pocas grasas, para ayudar a nuestro maltratado estómago a hacer la digestión. De postre, comed mucha fruta, cuanto más sabrosa mejor: sandía, melón…

Bebidas que curan

Seguramente la primera idea que os viene a la cabeza al levantaros es tomaros un café. Pues bien, debéis saber que quizá os ayudará a espabilaros pero la cafeína es también muy diurética, y por tanto contribuye a la deshidratación. Por eso, en el 'day after' es mucho mejor tomar té o infusiones, así como batidos de frutas, smoothies... Y no olvidéis las bebidas hipertónicas, las grandes aliadas para ganarle la guerra a la maldita resaca.

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