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Reseña
El número de taquerías crece y crece en la capital. Sin embargo, el “efecto teletransporte” a las calles del país norteamericano en el que el taco es el rey es pocas veces tan efectivo como en Puerco, cuyo lema reza “Coma feliz, duerma sabroso". Este concepto es resultado emprendimiento de la pareja formada por Andrea y Carlos –ella mexicana y encargada de la sala, él español y a los mandos en la cocina–, cuya máxima es ofrecer tacos en Madrid como si estuvieran servidos en México. Recetas clásicas, tortillas y totopos elaborados en el mismo local, servicio rápido y precios que permiten repetir visita sin tener que romper la hucha.
El establecimiento, que se encuentra en plena calle de Alberto Aguilera, casi a medio camino entre Princesa y San Bernardo, cuenta con dos salas separadas por la cocina, a la vista de todo aquel que cruce la puerta de entrada. Las paredes en azulejo blanco, el ladrillo tosco y la madera, los pilares que enmarcan el paso por el comedor y las paredes (en las que se intuye el pasado del local en sus vidas anteriores), logran que, aunque no vayamos a comer tacos de pie ante un puesto callejero, el ambiente sea distendido e informal. Mesas y sillas sencillas, sin presencia de mantel, pero con clavel rojo, y con comandas emplatadas en bandejas de acero inoxidable completan este formato de comida rápida pensado para una alta rotación.
La carta de Puerco es corta y precisa. Para empezar, solo hay guacamole con totopos. Untuoso, fresco y sabroso, la ración es generosa, por lo que es perfecto para compartir. En el centro, los protagonistas de toda esta historia: los tacos. En tortillas de harina o de maíz (el comensal puede elegir qué quiere tomar con qué, o pedir consejo sobre cuál es la mejor combinación de tortilla y relleno) cuatro opciones: puerco (guiso de cerdo con cebolla encurtida y aguacate), carnitas, pastor y rajas. Las rajas son una receta de pimientos verdes guisados en nata y acompañados de maíz de la abuela de Andrea, que, tras estudiar el mercado de la restauración mexicana en Madrid, observó que había muchas recetas con nopal. Decidió que su opción vegetariana sería distinta: un acierto, el taco de rajas está para repetir y repetir.
Es importante señalar que el tamaño de las tortillas es más grande de lo habitual, con lo que, en función del hambre con el que llegues y si compartes guacamole… con dos tacos puedes quedar satisfecha, con tres salir bastante saciada. Otras opciones, ambas en variante pastor o carnitas: sus gringas (quesadillas) ideales para comer a medias si estamos acompañados y sus tortas (bocadillos en pan individual), más contundentes, por la presencia del pan. De entre las tres salsas picantes es importante no dejar de probar su receta de Macha (para encargar) y conviene guardar un pequeño hueco para cerrar con su quesadilla de guayaba, elaborada al estilo del membrillo en España, con queso fundido y servida caliente.
Para beber elaboran sueros caseros, la popular bebida mexicana ideal para rehidratarse, a base de agua y sales minerales que después puede saborizarse y cuentan con una nevera de bebidas que enfría referencias como Pacífico o Modelo, zumos de guayaba o Coronita y cervezas artesanas mexicanas. La recomendación es pedirse una chela (cerveza) con su clamato preparado (3,5€ su adición), convirtiéndola en una Michelada deliciosa que sube el precio del ticket, pero merece el cargo. Como no podía ser de otra manera, también ofrecen la posibilidad de tomar un tequila o un mezcal.
¿Un plus para cerrar? Su terraza para los meses de buen tiempo
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